Archivo por meses: abril 2015

Venús se ama a sí misma y la igualdad de género

Esta semana quiero hablaros de otro experimento que, al igual que el de la semana pasada, me ha hecho pensar. Se trata de una campaña creada por la marca Dove. Tras pedir a varias mujeres que anotaran los pensamientos que tienen sobre sí mismas, dos actrices reprodujeron en voz alta en un café las cosas que habían escrito. Muchas intervinieron para ver las crueldades que una le decía a la otra… pero la sorpresa viene cuando descubrimos que aquello que les parece tan malo, ellas se lo dicen a sí mismas.

Merece la pena ver el vídeo, podéis hacerlo aquí:  https://www.youtube.com/watch?t=11&v=3tM2Z0-zFcw

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Y es que muchas personas son mucho más duras consigo mismas que con cualquier otra. Este vídeo se refiere al físico, pero en el mundo laboral pasa lo mismo. Y especialmente les pasa a las mujeres. La sociedad ha hecho que se acostumbren tanto a cargar con el peso de un trabajo en casa y uno fuera de ella, a tener que estar siempre perfectas, ser exitosas… Les hemos hecho interiorizar esto de tal manera que está siendo dificilísimo ese camino hacia la verdadera igualdad que tantos deseamos. Quiero dejaros para reflexionar un fragmento de “El Coaching del Peluche Rosa” en el que hablo de una cena que compartí con mujeres excepcionales y de la que aprendí mucho. ¡Que lo disfrutéis!

Nos leemos pronto.

“Hoy día, la integración de la mujer en el mercado laboral es un proceso absolutamente irreversible. No es noticia encontrar directivas y renombradas especialistas en prácticamente todos los sectores de actividad económica. Eso sí: queda pendiente una sonrojante realidad en materia de diferencias salariales o la reclamación de romper los llamados “techos de cristal” que, en algunos casos, resultan más que evidentes.

Cabe pensar que aún no se han vencido por completo ciertas inercias. Aunque, eso sí, al menos en materia legal en España sí que se han producido avances importantes, como la Ley de Igualdad de Géneros y oportunidades aprobada en 2007, que ha contribuido a acelerar este proceso de normalización, consolidando conquistas irrenunciables en materia de equiparación de derechos y oportunidades.

En mi opinión, la situación ha evolucionado para bien de forma radical, y en solo veinte años, el atraso en materia de igualdad se ha revertido totalmente, convirtiendo a España un país que registra ratios de incorporación de la mujer superiores, por ejemplo, a los de Italia.

Últimamente la discusión se centra en la situación de la paridad en consejos de administración y puestos de máxima responsabilidad. ¿Cuál es la realidad en materia de selección de puestos directivos? Cuando me confían un proceso de búsqueda, ¿expresan mis clientes —implícita o explícitamente— preferencias en cuanto a contratar a un hombre o a una mujer? (Las invitadas de Fernanda empezaban a bullir en sus asientos ante la cuestión que yo había puesto sobre la mesa). Pues bien, continué, la respuesta es no, bien sea por ética o estética. Y debo decir que los resultados finales no contradicen esta afirmación. Cuando mis clientes son hombres, no suelen actuar con rechazo, prejuicio o inseguridad frente a una candidata siempre que sus calificaciones sean las adecuadas.

Ahora bien —y en este punto me metí conscientemente en un delicado jardín—, ¿qué ocurre cuando mi cliente es una mujer que, además, ha tenido que luchar duro para alcanzar un puesto de gran responsabilidad?

¿Tiene un nivel de exigencia similar al de un directivo hombre? ¿Se da una discriminación positiva en estos casos? ¡Ahí, señoras (quise enfatizar), la cosa cambia! Cabría esperar cierta solidaridad, cierta empatía natural entre mujeres, quizás injusta, aunque por otro lado comprensible, ¿verdad?

Pues ocurre todo lo contrario. Por mi experiencia, en múltiples ocasiones no en su mayoría, afortunadamente— nuestras clientas tienden a ser más exigentes, más duras, a la hora de valorar a una mujer respecto a un hombre. No me atrevo a afirmar con rotundidad cuáles son los motivos, pero me inclinaría a pensar que se debe a una insana competitividad o la concepción —por experiencia propia— de que la mujer tiene que estar aún mejor capacitada que el hombre para enfrentarse a una situación de desigualdad en la competencia diaria…

Para nuestra sorpresa, hemos percibido que, mientras por un lado los hombres empiezan a superar los prejuicios que tenían hacia sus colegas mujeres, entre ellas mismas comienzan a generarse inseguridades y reticencias, sean compañeras, subordinadas o jefas.

Soy consciente de que esta afirmación no es políticamente correcta y de que puede no gustar a muchos y muchas. Pero solo hablo de lo que personalmente he observado en mi experiencia profesional. Esta situación no se da por sistema, pero sí de forma recurrente y en todos los sectores por igual. De ese largo camino que queda por recorrer hasta la total integración, hay un trecho que deben hacer las mujeres. Deben reflexionar y plantearse si son ellas mismas las que realmente albergan prejuicios a la hora de valorar la aportación de otras mujeres y su valor añadido como profesionales. La integración de la mujer es cosa de todos y, por supuesto, de todas.

Mi alegato despertó miradas cómplices y algún que otro aplauso entre la concurrencia. Era evidente que por lo menos las trece mujeres que había en la mesa estaban de acuerdo conmigo y me invitaron a seguir hablando del tema.

Al lado de los problemas todavía vigentes de discriminación, otra cosa que me sigue llamando la atención es cómo en los últimos años se ha generado una especie de estrategia oportunista para aprovecharse del “gancho femenino”. Cualquier producto recurre a la anatomía femenina —o a las cualidades femeninas del producto en sí— para vender.

Hasta la fecha, además de la discriminación profesional, se ha producido una discriminación aún más grave: la física. La belleza femenina ha sido definida en cánones creados a partir de una mentalidad totalmente sexista. Estoy convencido de que ha llegado el momento de formular un cambio radical, y esto tiene que empezar por las mismas mujeres, no solo por los hombres. La belleza real se encuentra en la diversidad de formas, tallas, edades y sexos. La verdadera belleza es la tolerancia, la visión abierta de la vida, del sexo y de la estética. Todas las mujeres, en diversos aspectos de la vida, definen cada día el significado de la belleza, ya que no es una noción singular. La belleza está en todas partes, en todas las mujeres y en todos los seres.

La sociedad nos enseña a través de los medios de comunicación a canalizar el concepto de belleza de forma instrumental. Yo siempre he creído que una de las claves de la educación debería ser enseñar a todos a apreciar lo que tenemos y lo que nos rodea.”

Esa cena fue para mí una magnífica experiencia de la cual aprendí mucho y que se ha repetido a lo largo de los últimos años. La igualdad comienza por vosotras mismas. La perfección NO existe. Se puede ser buenas madres y profesionales o sencillamente hacer lo que os apetezca y os haga más felices. ¿De que sirve intentar hacer todo lo que la sociedad espera de vosotras si al final no os sentís realizadas?

El éxito en la vida es: SER FELICES. Cada una lo es de forma diferente. A por ello.

Dime de qué color vistes… y te diré cómo eres

La llegada de la primavera y el buen tiempo, los colores saliendo a la calle mientras volvemos a guardar la ropa de invierno en los altillos, han hecho que el pintor que hay en mí decidiera hablaros de psicología del color. La influencia del color no es algo nuevo: las civilizaciones antiguas más importantes ya creían en ella. Tanto en China como en el antiguo Egipto y en la India se usaba la cromoterapia para curar diversas enfermedades, y existen desde la Antigüedad textos médicos de relieve. Gracias a mi obra pictórica he podido ir comprobando con el tiempo que los colores influyen y mucho en nuestros sentimientos y emociones.

Uno de los primeros filósofos que analizó las propiedades del color fue Aristóteles. Después, Da Vinci, Newton o Goethe estudiaron en profundidad esta cuestión.

A todos nos producen sensaciones los colores, y cada uno tiene sus propias ideas y gusto, pero, de manera general, todos percibimos una reacción física ante la sensación que producen los colores, como la sensación de frío en una habitación pintada de azul o la de calor en otra pintada de rojo, de alegría en una con las paredes naranja o de sobriedad en una pintada de gris.

Con la ropa que usamos pasa lo mismo, lo que no quiere decir que solo debamos usar el negro si queremos ser elegantes o el rojo si nos consideramos apasionados. Cada cosa tiene su momento y su lugar… y por supuesto varía con nuestros estados de ánimo. Además podemos aprender a aprovechar los colores a nuestro favor: para seducir a alguien, en una entrevista de trabajo…

A grandes rasgos, el rojo significa sangre, violencia, impulso y acción; es el color del movimiento y la vitalidad, de las personas extrovertidas. Se asocia con el deseo de triunfar… y, ¿por qué negarlo? con la pasión. Es el color más sexual y con el cual se simboliza lo relacionado con el sexo, como los cines con luces rojas. ¿Qué mujer no guarda celosamente un vestido rojo para ocasiones especiales? Una persona conocida que asocio fácilmente con este color es Kate Hudson: seductora y segura de sí misma, además de exitosa en su carrera.

Elle Style Awards - Red Carpet Arrivals

Cada poco tiempo se pone de moda el naranja. Calidez, entusiasmo, ardor, incandescencia, alegría, optimismo y euforia. Un color que a veces llaman “vitamina”, y realmente no se me ocurre una definición mejor para vitalidad que nos produce. Seguro que tenemos en nuestras retinas la imagen de Gwyneth Paltrow usándolo sin parar. Y eso que es una mujer con un estilo más bien clásico, pero claramente con una actitud alegre ante la vida.

Stand Up To Cancer - Arrivals

El verde es el color de la esperanza. Denota firmeza y perseverancia y se asocia con una fuerte resistencia al cambio. ¿Alguien hubiera dicho que el verde es el color fetiche de las personas dominantes? Muchas veces los políticos tienden a vestir algo verde —como una corbata— y huyen del rojo para dar una imagen más cercana. Sin embargo se agrede más con el verde que con el rojo. Si hacemos un repaso a las alfombras rojas, nos sorprenderíamos de ver que habitualmente asisten a actos sociales tantas mujeres vestidas de este color como de rojo… solo que nos fijamos menos. ¡No hay una sola mujer a la que no me pueda imaginar de este tono! Una futura reina como Kate Middleton, Jennifer López, la latina más influyente del mundo, la activista Angelina Jolie… ¡Todas recurrís alguna vez a él!

Teen Choice Awards 2014 - Show

Mi color favorito es el azul. Simboliza la paz, la quietud, la felicidad y la satisfacción. Representa el sentido de pertenencia y el espíritu gregario. Es un color más masculino que femenino. Muchos deportes de equipo simbolizan con el azul la fuerza de la unión. La persona que prefiere el color azul busca siempre un ambiente sereno y ordenado, sin grandes conflictos, siguiendo siempre modos de comportamiento más o menos tradicionales y conservadores. No es por nada que en política, casi siempre, los partidos conservadores, de derecha o centro-derecha, suelan elegir para su logo o campañas publicitarias el color azul. Los que tienen la tendencia a rechazar este color suelen ser inconstantes, inquietos. Los niños con carácter individualista, tímidos e incluso apáticos suelen apartar este color. El azul es inteligencia, verdad, sabiduría, recogimiento, espacio, inmortalidad, cielo y agua. Es el color del horizonte y de la inmensidad. Al ser mezclado con blanco, forma un matiz celeste que expresa pureza, fe; es el inmaculado manto de las vírgenes y el color de los bebés, junto con el rosa. Lo asocio con mujeres fuertes y serenas como Cate Blanchett o Kate Winslet, grandes triunfadoras en sus carreras que, sin embargo, huyen de estridencias. Apuntad: es ideal para una entrevista de trabajo, ya que no resaltará por encima de ti, si no que te potenciará.

Maison Louis Vuitton Roma Etoile Opening Party - Red Carpet

Un color muy presente en mi paleta que, sin embargo, me cuesta mucho vender en España, es el violeta, que representa la unión entre el fuego impulsivo del rojo y la dócil sumisión del azul. La persona que prefiere el violeta busca una relación mágica con el mundo, mientras que las personas cerebrales y frías suelen sentirse incómodas con este color. Lo asocio con juventud y con arte: siempre que veo a Lady Gaga o Katy Perry de morado, no puedo evitar reafirmarme en mi idea.

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A estos colores hay que añadir la indudable importancia que en nuestra emotividad y percepción ocupan el blanco y negro. Personalmente no comparto la idea de muchos de no considerarlos colores. No hay nada que más impacte en nuestra sensibilidad que el blanco y el negro. El blanco es la pureza, la sensibilidad, la luz más clara, la brillantez más extrema. Ligado a imágenes de novias vírgenes y flores atemporales, el uso del blanco te lleva a dar una imagen muy clara de ti mismo. Vestirse de blanco es de por sí atrevido, pero siempre elegante. En la decoración, tanto de casas particulares como de oficinas, se pretende conseguir un efecto de sencillez y serenidad. El minimalista usa este color como sello de todo y de nada. Para mí este tono les pega a mujeres que tienen claro lo que quieren, que no necesitan tonos oscuros para ser elegantes o que ya están de vuelta de todo porque son grandes triunfadoras. Por poner algún ejemplo, la siempre vigente Elle Mcpherson o la mejor modelo de la historia, Gisele Bundchen.

Colcci - Runway - SPFW Summer 2016

El negro es luto, oscuridad, tristeza, melancolía. La elegancia de este color domina en los que no tienen inseguridades y quieren enseñarse a los demás con toda su fuerza y sin matices. En mis obras, el blanco y el negro tienen una presencia constante y vibran entre los demás colores con la fuerza de pilares ascéticos y con la robustez del hormigón. Uso estos colores cuando más feliz me encuentro, en aquellos momentos en los cuales no necesito más colores para expresar mis emociones. No necesito sublimar mis momentos en nada más que lo que siento. Hay mujeres que lo usan de forma sublime como la editora de moda Carine Roitfeld, pero en este caso, lo siento… Lo asocio sobre todo con un hombre: Karl Lagerfeld. El hombre al frente de la casa parisina con más fama mundial ha convertido el negro en su uniforme.

Marie Claire Prix de la Moda Awards 2012

Y a vosotras… ¿de qué color os gusta vestir más a menudo? ¿Usáis los distintos colores en vuestro beneficio? Espero ansioso vuestras opiniones.

¡Qué bien, se han acabado las vacaciones!

Queridas amigas, este año la Semana Santa nos ha recibido con un tiempo espectacular y unas temperaturas casi veraniegas. ¿Cuánto nos durará el efecto tan bueno que nos provoca en nuestro estado de ánimo este merecido descanso?

¿Seremos una vez más víctimas de la crisis de la vuelta o, como a menudo, se suele llamar depresión post-vacacional?

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La depresión post-vacacional es un síndrome que experimenta mucha gente al finalizar sus vacaciones y reincorporarse a sus puestos de trabajo o a su rutina habitual. Aunque los psicólogos y psiquiatras no se ponen de acuerdo acerca de si debe considerarse como tal, se trata de un síndrome que suele presentar unos síntomas muy parecidos a los de una depresión clínica: sensación de apatía, desánimo, irritabilidad, dificultad para relacionarse con los demás, insomnio, etc. En casos graves puede llegar a provocar estados de ansiedad, trastornos digestivos y taquicardias. Yo, personalmente, creo que se exagera hablando de depresión pero la verdad es que ya esta mañana desayunando en un bar y haciendo el recorrido que suelo hacer para ir a mi despacho, me he cruzado con mucha gente con cara de pocos amigos y muy pocas sonrisas.

¿Porqué se produce esta situación? El principal causante de la depresión post-vacacional es la vuelta al trabajo después de un prolongado periodo de vacaciones. Los días de ocio y disfrute dan paso a las largas jornadas laborales y a las responsabilidades, por lo que es lógico y normal que una persona se sienta un poco desanimada y apática. El verdadero problema surge cuando esa sensación de desánimo generalizado se prolonga demasiado en el tiempo, por norma general durante más de dos semanas. Para poder evitar estos aquí van algunos consejos que espero os puedan resultar útiles.

1-La primera cosa que tenemos que hacer es tomárnoslo con mucha filosofía. De nada te servirá lamentarte y amargarte sin sentido. En lugar de pensar en lo bien que te lo pasaste en vacaciones y lo duro y triste que resulta estar de vuelta en el trabajo, tómate tu primer día de trabajo como una jornada laboral más. Así conseguirás quitarle dramatismo al asunto. Por otra parte, no olvides que la vuelta al trabajo no sólo supone una vuelta a las responsabilidades y a las exigencias, sino que también es un reencuentro con los compañeros y amigos. Pregúntales acerca de sus vacaciones y cuéntales cómo te ha ido a ti en las tuyas. Te sentirás mucho mejor y estrecharás lazos con ellos. Eso sí, evita pasarte el día cotilleando de las vacaciones, conseguirías el efecto opuesto. Llorarte encima.

2-Tómate los primeros días de forma tranquila. No esperes llegar al trabajo y empezar a trabajar a destajo desde el primer momento, tómate tu tiempo para ponerte al día con lo que dejaste pendiente antes de irte de vacaciones y de lo que ha ocurrido mientras estabas fuera. Hecho esto, organízate, márcate una línea de trabajo y unos objetivos a conseguir en tu primera semana de trabajo. Verás que, poco a poco, irás recuperando el ritmo de trabajo al que estabas acostumbrado antes de irte de vacaciones. Si aún así ves que te cuesta un poco acostumbrarte otra vez al trabajo, no desesperes, no eres la única que está pasando por esta situación. Cuando te quieras dar cuenta ya no sentirás esa sensación de desasosiego cada vez que tengas que ir a trabajar. Prioriza las tareas que más te gustan e intenta sonreir y tomarte las cosas con cierta alegría evitando las tareas más aburridas y repetitivas.

3-Intenta ponerte nuevos objetivos y darte nuevas ilusiones y piensa que puedes aprovechar los fines de semana, que el calendario laboral está poblado de días festivos y que puede que incluso te quede algún que otro día libre por disfrutar. Márcate proyectos y metas que alcanzar a través del trabajo, harán que acudas a tu puesto de trabajo con la ilusión propia de quien persigue un sueño.

4-Intenta mejorar las cosas en el trabajo. Ponte manos a la obra para cambiar aquello que no te gusta. Nadie te garantiza que lo vayas a conseguir, pero por lo menos te quedará la satisfacción de haberlo intentado. Establece flujos de comunicación más fluidos, haz que tu punto de vista sea escuchado y tenido en cuenta, si algo no te parece bien, hazlo saber. Te sentirás mucho más implicado en tu trabajo, y ello hará que la vuelta al mismo no se haga tan costosa. Si tienes gente a tu cargo, gestiona emocionalmente su vuelta para que juntos podáis tener un mejor ambiente de trabajo.

5-Disfruta fuera del trabajo. El día tiene 24 horas, y que tu trabajo sólo te ocupa una tercera parte del mismo. Así que cuando hayas terminado tu jornada laboral, dedica el resto del día a practicar actividades que son de tu agrado o para estar con los amigos o con la familia. ¡Diviértete! Es necesario cumplir con las responsabilidades, pero también lo es satisfacer las necesidades de ocio y descanso. Si tienes esto en cuenta a lo largo de los primeros días después de tu vuelta al trabajo conseguirás que ésta se haga mucho más llevadera. También es importante que sepas no llevarte el trabajo a casa. Pasarte la tarde agobiado por lo que te espera en el trabajo al día siguiente es igualmente inútil y estresante. Habla poco de tu trabajo con tu pareja y tus amigos, especialmente si el trabajo no te gusta.

6-¿Has pensado en practicar algún deporte, si no lo haces habitualmente? Está demostrado: practicar deporte de manera regular no sólo es bueno para la salud sino que también contribuye a combatir el estrés. Saliendo a correr en tus ratos libres o apuntándote a un gimnasio conseguirás romper con la monotonía que puedas experimentar en tu trabajo y ganarás en salud y energía. No cabe duda, el deporte es uno de tus mejores aliados para combatir la depresión post-vacacional.

7-También es importante volver a preguntarnos qué significado tiene para nosotros el trabajo. Mucha gente no se da cuenta de la verdadera importancia del trabajo. Es una manera de realizarse personalmente, una forma de prestar un servicio útil a la sociedad a la que se pertenece y un proceso en el que nunca se deja de aprender. Si uno es capaz de comprender esto dejará de contemplar la vuelta al trabajo como una obligación. Por otra parte, también es importante darse cuenta de que la vida no sólo es trabajar, es más, el trabajo, en el fondo, no es más que un medio para ganarse la vida. No estás ‘atado’ a tu trabajo, no eres un esclavo del mismo, trabajas para poder vivir y para, además de otras cosas, poder pagarte las vacaciones que acabas de disfrutar.

8-Adopta una mentalidad positiva. Éste puede que sea el paso más importante de todos. Acepta la realidad, acepta el hecho de que ya has tenido tu tiempo para descansar y de que ahora toca trabajar. Piensa en que hay muchas personas que no tienen la suerte de tener un puesto de trabajo esperándoles a la vuelta de las vacaciones. Afronta las responsabilidades e intenta realizarte personalmente haciendo tu trabajo lo mejor posible, y hazlo todo con una sonrisa. Sonriendo no sólo serás feliz, sino que además harás más felices a los que te rodean y crearás un mejor ambiente de trabajo.

Si a pesar de todos estos consejos caes en una depresión post-vacacional, ¡tienes un problemas más grave!, probablemente tendrás que plantearte cambiar de trabajo y buscarte otra manera de ganarte la vida.