¡Qué bien, se han acabado las vacaciones!

Queridas amigas, este año la Semana Santa nos ha recibido con un tiempo espectacular y unas temperaturas casi veraniegas. ¿Cuánto nos durará el efecto tan bueno que nos provoca en nuestro estado de ánimo este merecido descanso?

¿Seremos una vez más víctimas de la crisis de la vuelta o, como a menudo, se suele llamar depresión post-vacacional?

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La depresión post-vacacional es un síndrome que experimenta mucha gente al finalizar sus vacaciones y reincorporarse a sus puestos de trabajo o a su rutina habitual. Aunque los psicólogos y psiquiatras no se ponen de acuerdo acerca de si debe considerarse como tal, se trata de un síndrome que suele presentar unos síntomas muy parecidos a los de una depresión clínica: sensación de apatía, desánimo, irritabilidad, dificultad para relacionarse con los demás, insomnio, etc. En casos graves puede llegar a provocar estados de ansiedad, trastornos digestivos y taquicardias. Yo, personalmente, creo que se exagera hablando de depresión pero la verdad es que ya esta mañana desayunando en un bar y haciendo el recorrido que suelo hacer para ir a mi despacho, me he cruzado con mucha gente con cara de pocos amigos y muy pocas sonrisas.

¿Porqué se produce esta situación? El principal causante de la depresión post-vacacional es la vuelta al trabajo después de un prolongado periodo de vacaciones. Los días de ocio y disfrute dan paso a las largas jornadas laborales y a las responsabilidades, por lo que es lógico y normal que una persona se sienta un poco desanimada y apática. El verdadero problema surge cuando esa sensación de desánimo generalizado se prolonga demasiado en el tiempo, por norma general durante más de dos semanas. Para poder evitar estos aquí van algunos consejos que espero os puedan resultar útiles.

1-La primera cosa que tenemos que hacer es tomárnoslo con mucha filosofía. De nada te servirá lamentarte y amargarte sin sentido. En lugar de pensar en lo bien que te lo pasaste en vacaciones y lo duro y triste que resulta estar de vuelta en el trabajo, tómate tu primer día de trabajo como una jornada laboral más. Así conseguirás quitarle dramatismo al asunto. Por otra parte, no olvides que la vuelta al trabajo no sólo supone una vuelta a las responsabilidades y a las exigencias, sino que también es un reencuentro con los compañeros y amigos. Pregúntales acerca de sus vacaciones y cuéntales cómo te ha ido a ti en las tuyas. Te sentirás mucho mejor y estrecharás lazos con ellos. Eso sí, evita pasarte el día cotilleando de las vacaciones, conseguirías el efecto opuesto. Llorarte encima.

2-Tómate los primeros días de forma tranquila. No esperes llegar al trabajo y empezar a trabajar a destajo desde el primer momento, tómate tu tiempo para ponerte al día con lo que dejaste pendiente antes de irte de vacaciones y de lo que ha ocurrido mientras estabas fuera. Hecho esto, organízate, márcate una línea de trabajo y unos objetivos a conseguir en tu primera semana de trabajo. Verás que, poco a poco, irás recuperando el ritmo de trabajo al que estabas acostumbrado antes de irte de vacaciones. Si aún así ves que te cuesta un poco acostumbrarte otra vez al trabajo, no desesperes, no eres la única que está pasando por esta situación. Cuando te quieras dar cuenta ya no sentirás esa sensación de desasosiego cada vez que tengas que ir a trabajar. Prioriza las tareas que más te gustan e intenta sonreir y tomarte las cosas con cierta alegría evitando las tareas más aburridas y repetitivas.

3-Intenta ponerte nuevos objetivos y darte nuevas ilusiones y piensa que puedes aprovechar los fines de semana, que el calendario laboral está poblado de días festivos y que puede que incluso te quede algún que otro día libre por disfrutar. Márcate proyectos y metas que alcanzar a través del trabajo, harán que acudas a tu puesto de trabajo con la ilusión propia de quien persigue un sueño.

4-Intenta mejorar las cosas en el trabajo. Ponte manos a la obra para cambiar aquello que no te gusta. Nadie te garantiza que lo vayas a conseguir, pero por lo menos te quedará la satisfacción de haberlo intentado. Establece flujos de comunicación más fluidos, haz que tu punto de vista sea escuchado y tenido en cuenta, si algo no te parece bien, hazlo saber. Te sentirás mucho más implicado en tu trabajo, y ello hará que la vuelta al mismo no se haga tan costosa. Si tienes gente a tu cargo, gestiona emocionalmente su vuelta para que juntos podáis tener un mejor ambiente de trabajo.

5-Disfruta fuera del trabajo. El día tiene 24 horas, y que tu trabajo sólo te ocupa una tercera parte del mismo. Así que cuando hayas terminado tu jornada laboral, dedica el resto del día a practicar actividades que son de tu agrado o para estar con los amigos o con la familia. ¡Diviértete! Es necesario cumplir con las responsabilidades, pero también lo es satisfacer las necesidades de ocio y descanso. Si tienes esto en cuenta a lo largo de los primeros días después de tu vuelta al trabajo conseguirás que ésta se haga mucho más llevadera. También es importante que sepas no llevarte el trabajo a casa. Pasarte la tarde agobiado por lo que te espera en el trabajo al día siguiente es igualmente inútil y estresante. Habla poco de tu trabajo con tu pareja y tus amigos, especialmente si el trabajo no te gusta.

6-¿Has pensado en practicar algún deporte, si no lo haces habitualmente? Está demostrado: practicar deporte de manera regular no sólo es bueno para la salud sino que también contribuye a combatir el estrés. Saliendo a correr en tus ratos libres o apuntándote a un gimnasio conseguirás romper con la monotonía que puedas experimentar en tu trabajo y ganarás en salud y energía. No cabe duda, el deporte es uno de tus mejores aliados para combatir la depresión post-vacacional.

7-También es importante volver a preguntarnos qué significado tiene para nosotros el trabajo. Mucha gente no se da cuenta de la verdadera importancia del trabajo. Es una manera de realizarse personalmente, una forma de prestar un servicio útil a la sociedad a la que se pertenece y un proceso en el que nunca se deja de aprender. Si uno es capaz de comprender esto dejará de contemplar la vuelta al trabajo como una obligación. Por otra parte, también es importante darse cuenta de que la vida no sólo es trabajar, es más, el trabajo, en el fondo, no es más que un medio para ganarse la vida. No estás ‘atado’ a tu trabajo, no eres un esclavo del mismo, trabajas para poder vivir y para, además de otras cosas, poder pagarte las vacaciones que acabas de disfrutar.

8-Adopta una mentalidad positiva. Éste puede que sea el paso más importante de todos. Acepta la realidad, acepta el hecho de que ya has tenido tu tiempo para descansar y de que ahora toca trabajar. Piensa en que hay muchas personas que no tienen la suerte de tener un puesto de trabajo esperándoles a la vuelta de las vacaciones. Afronta las responsabilidades e intenta realizarte personalmente haciendo tu trabajo lo mejor posible, y hazlo todo con una sonrisa. Sonriendo no sólo serás feliz, sino que además harás más felices a los que te rodean y crearás un mejor ambiente de trabajo.

Si a pesar de todos estos consejos caes en una depresión post-vacacional, ¡tienes un problemas más grave!, probablemente tendrás que plantearte cambiar de trabajo y buscarte otra manera de ganarte la vida.

3 pensamientos en “¡Qué bien, se han acabado las vacaciones!

  1. fashionlady

    Objetivo de la semana: ponerse nuevos objetivos y encontrar nuevas ilusiones, para hacer que el día a día sea más llevadero. ¿Quién ha dicho depresión post-vacacional? Interesantes pautas para que la vuelta de las vacaciones no sea tan dura :)

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