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Nuestro universo en cinco emociones

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En este domingo de finales de Julio con Madrid a 40 grados, lo más creativo que se me ha ocurrido para pasar la tarde es ir al cine. La cartelera, como casi todos los veranos, da un poco de pereza con su exceso de películas de acción. Sin embargo, hay un tÍtulo que no puede no llamar la atención a alguien que, como yo, trabaja con y por las emociones.

“Del Revés”, o mejor dicho “Inside Out”, de repente se ha colado en mi agenda y, os aseguro, me ha dado un chute de sensaciones con las cuales podré aguantar mucho mejor las temperaturas de esta verano lleno de color, pero especialmente de mucho calor.

Riley es una niña feliz de 9 años que vive una niñez alegre y desenfadada junto con su familia en Minnesota. Su vida cambia radicalmente cuando tiene que trasladarse a San Francisco y adaptarse a un nuevo estilo de vida. Las cosas cambian de forma inmediata y de manera extraordinaria en su mundo interior, en su mente. La alegría, la tristeza, la ira, el miedo y el asco, las cinco emociones básicas se encuentran desplazadas y confundidas como ella por esta revolución inesperada. Es el comienzo de una aventura increíble. De repente, alejarse de sus amistades, de lo conocido y de los paisajes felices que la rodeaban se vuelve la oportunidad perfecta para emprender un viaje lleno de magia.

Me ha parecido genial representar las emociones con unos personajes en color que mandan en el cerebro de esta niña y que, como dueños de una consola, la dirigen y pelean para ganar las batallas de la vida, del día a día. Batallas diarias entre tristeza y alegría, asco y miedo y con la ira luchando contra todas.

Siempre me ha alucinado la capacidad extraordinaria de Pete Docter para crear mundos en color llenos de vida, sensibilidad y de grandes lecciones para niños y adultos, pero con esta película ha ido más allá, ha alcanzado probablemente el punto más alto de su ya prodigiosa carrera de guionista. En todas sus películas ha sabido jugar con nuestra mente, pero en “Del Revés” lo ha hecho con arte, magia en movimiento. Cada pensamiento, cada escondido detalle de sentimiento y de la consciencia humana se ilumina ante nuestros ojos y la película revela todo un micro-cosmos ilimitado, como ilimitadas son las capacidades de nuestra mente.

De repente, los recuerdos de Riley son esferas luminosas, su personalidad se manifiesta gracias a la actividad de islas temáticas, sus miedos primarios están encerrados en la prisión del subconsciente y los sueños se realizan como si nos encontráramos en un estudio cinematográfico, donde todos tienen que actuar mirando a cámara, porqué Riley, como todos nosotros, sueña despierta y hace de su vida un teatro lleno de emociones.

Docter demuestra ser un director de una sensibilidad fuera de lo común: la manera con la cual dosifica el ritmo y los tonos del film es prácticamente perfecta. Cada personaje entra en nuestro corazón, incluso el más marginal, y algunas secuencias, en pocos segundos, nos muestran un mundo, un universo de sentimientos, emociones y pasiones (la manera en la cual se “acaricia” el delicado tema de la depresión, en un puñado de fotogramas, es casi poético).

Pero el significado profundo de esta película es tan simple como potente, y es probablemente la verdadera fuerza del film. Más allá de las intuiciones geniales y de la comicidad irresistible está una niña asustada, que para dar fuerza a sus padres elige sonreír y salir adelante aún cuando el mundo se desmorona bajo sus pies. A veces, para seguir adelante tenemos que enfrentarnos a nuestra tristeza, necesitamos enseñar sin vergüenza nuestra fragilidad, nuestros miedos y debilidades y compartirlas con los demás, especialmente con las personas que nos quieren. Qué sencillo y complicado, ¿verdad? En una sociedad como la nuestra que nos pide ser fuertes siempre, en la cual se admira solo al superhombre o la supermujer, de repente una niña nos enseña que en la vida hay que convertir las debilidades en fortalezas y transformar positivamente los momentos de mayor dolor o tristeza.

Esto es crecer, hacerse mayores. Riley nos enseña a convivir con nuestros sentimientos y con los de las personas que queremos. Alegría, Miedo, Asco, Tristeza e Ira nos acompañarán toda la vida, junto a todos nuestros recuerdos, los buenos y los malos. Algunos los olvidaremos, otros los guardaremos dentro y enriquecerán nuestra personalidad, otros nos harán sufrir y llorar. Una de las claves de la felicidad es aprender a querernos tal como somos; con nuestros defectos y virtudes pero, especialmente, sacando y aprendiendo una lección de cada situación.

Lo que más me ha gustado de esta película es el hecho de que nos habla de cosas que conocemos ya, pero gracias a esta niña y todos esos personajes llenos de colores y vida por un momento me ha dado la impresión de descubrir todo por primera vez, como si de repente una mezcla de caricias y bofetadas hubiera cambiado algo en mi manera de sentir. Estos personajes nos acercan a la amistad con una panda desenfadada de juguetes y con monstruos que montan follones, simpáticos y torpes. Nos enseñan el amor con los circuitos de un pequeño robot que no quiere quedarse solo en el mundo y de un viejo dispuesto a todo para alcanzar el sueño de su vida. Todos ellos nos enseñan a ser felices, incluso cuando las cosas en la vida no salen como esperamos.

Amigas, probablemente este post os pille ya en la playa, en la montaña o en cualquier lugar de veraneo, ojalá os sirvan mis palabras y las sensaciones que he vivido con Riley para que vuestro verano sea todavía más feliz y podáis disfrutar con plenitud de todas las emociones.

¡POR UN DESCANSO QUE OS LLEVE A DISFRUTAR DE CADA MOMENTO CON ACTITUD POSITIVA!

Tu imagen personal : herramienta de éxito

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Pocas veces somos conscientes de la velocidad con la que otros nos catalogan; basta con una mirada o un cruce de palabras para determinar si alguien a quien acabamos de conocer podría ser el ejecutivo que estamos buscando. La primera impresión deja una huella imborrable y a veces, no hay una segunda oportunidad.

¿Sabías que los demás nos juzgan a los 30 segundos de habernos conocido?

La imagen es una de las claves del éxito. Seriedad y distancia, proximidad y confianza, jovialidad y dinamismo. En función de la profesión que desempeñamos o del tipo de persona que nos entreviste, puede ser clave que nuestra imagen transmita unos valores u otros.

Es por ello que hay que tener en cuenta tres aspectos:

1-Tu imagen no sólo tiene que ver contigo, sino con cómo los demás relacionan tu imagen. Al fin y al cabo, los otros son quienes te definen. Por esta razón, debes de tener en cuenta qué información les estas dando de ti.

2-En qué tipo de empresa te encuentras.

3-A qué tipo de clientes o personas te diriges.

Todos proyectamos una imagen a los demás que comienza a formarse a partir de nuestro aspecto físico, se fortalece con todo aquello que dejamos ver de nosotros y se consolida con lo que los demás perciben e interpretan de cada uno de nuestros actos.

La imagen que a diario construimos es un reflejo de cómo nos perciben los demás y puede o no ajustarse a la realidad, pero, al fin y al cabo, es la imagen que hemos construido. Ésta es frágil y puede destruirse con un solo gesto. Por eso la imagen ha de construirse desde dentro hacia fuera y nunca rebasar el umbral de la naturalidad.

Mantener hoy en día nuestra imagen demanda cuidados extremos, pues en una sociedad donde cada individuo tiene en su bolsillo una grabadora de voz, que a la vez es cámara fotográfica y de vídeo, cualquier acción desafortunada puede ser registrada y subida en segundos a las redes sociales, arruinando para siempre una imagen y reputación construidas a los largo de los años.

Vivimos tiempos desenfadados en los que algunos dejan a su libre albedrio la forma de vestir, muchas veces alejados de lo que manda el protocolo y la etiqueta; personajes públicos, del mundo empresarial y, especialmente, del artístico asisten a toda clase de actos y eventos, ataviados de las más variopintas maneras, deteriorando su imagen personal.

La imagen no es sólo cuestión de maneras de actuar, estilos de vestir y modos de arreglarse. La forma en que nos comunicamos determina también, la visión que tienen los demás de nosotros; aunque las palabras que utilizamos son muy importantes en el proceso comunicativo, porque revelan nuestro conocimiento, grado de educación y respeto hacia los demás, son la entonación y el lenguaje corporal, los aspectos más determinantes de la imagen que los demás se forman de nosotros.

Para potenciar la imagen deseada, se debe mantener la coherencia entre los cuatro canales de información que se utilizan al transmitir cualquier mensaje:

1-Físico: apariencia exterior

2-La voz, el tono y su modulación

3-Los gestos: movimiento del cuerpo. Comunicación NO verbal.

4-La indumentaria: líneas, formas, volúmenes y colores.

Pongamos el ejemplo de trabajar cara al público y tener que convencer a nuestros clientes para que compren nuestros productos. Si tenemos una imagen fría, seria y con un tono de voz aburrido, no conseguiremos que nadie se nos acerque. Por otro lado, si nuestra imagen es accesible y trasmite confianza, será mucho más fácil entablar una relación o primer contacto.
Para que tu imagen sea el espejo de tu marca personal, tienes que ser capaz de identificar y comunicar correctamente las características que te hacen ÚNICO, VALIOSO y DIFERENTE.

Y es que, el ser es importante, pero el parecer también. Amplifica y destaca lo que te beneficie de tu imagen y neutraliza todo aquello que quieras que pase a un segundo plano. No seas un “profesional masivo”. Busca la autenticidad, sé original y sé único.

La entonación, así como el contacto visual, los gestos, el manejo de las manos y nuestra posición corporal, revelan la veracidad de nuestros mensajes, la forma como nos sentimos y nuestro grado de seguridad o incomodidad frente a determinadas situaciones. Cuando trabajamos en la creación de la imagen que queremos proyectar, lo importante es conseguir que ésta refleje lo que realmente somos. Por ejemplo, si soy una persona insegura, antes que tratar de parecer seguro debo trabajar para conseguir esa seguridad que me hace falta, de modo que mis acciones reflejen lo que realmente soy y siento, porque las falsas imágenes se desmoronan con facilidad.

Un ejercicio interesante en la definición de la imagen que se quiere construir, consiste en imaginar cómo nos gustaría ser recordados el día en que debamos partir de este mundo.
Si uno quisiera, por ejemplo, que cuando se hable de lo que fuimos quienes nos conocieron digan: “era un hombre trabajador, íntegro, emprendedor y justo que se había ganado el afecto y respeto de sus familiares, amigos y colaboradores”, todas nuestras acciones deben reflejar precisamente esos calificativos, pues de lo contrario, habremos construido una imagen distinta a la que queríamos proyectar.

Tal y como María A. Sánchez, reconocida Image Trainer explica, la imagen es un medio de comunicación muy potente con el que contamos las personas. La imagen te identifica como parte de un grupo, muestra tu preocupación por la salud, profesionalidad, seguridad y poder adquisitivo. Es tu carta de presentación y no debes dejarla al azar.

Vivir y aparecer frente a los demás con una imagen saludable, será el resultado del respeto por ti mismo, por los demás y por tu entorno.

En el trabajo, negocio y la vida real es indudable la importancia que tienen las primeras impresiones, la imagen. Algunos dicen que lo son todo, yo, personalmente, considero que hay mucho más pero, si de primeras no conseguimos atraer a los demás, difícilmente podremos llegar a alcanzar nuestras metas. Existe una imagen personal ideal, y encontrarla puede tener efectos asombrosos.

¡COMPRUÉBALO POR TI MISMO!

La vida… en Fitness

Estamos en plena ola de calor, ya es innegable que ¡está aquí el verano!

Imposible retrasar más el cambio de armario, ya ni siquiera sirve la ropa de entretiempo, y los trajes de baño nos recuerdan que no queda nada para las vacaciones. Qué apetecible si no fuera porque nos enfrentamos a dos de nuestros mayores enemigos: el espejo y la báscula. Empiezan entonces dietas imposibles para llegar a punto, pero claro, combatir los efectos de diez largos meses de invierno en uno es muy muy complicado.

Así que quiero proponeros un método. Se trata de una dieta para trabajar al mismo tiempo la puesta en forma a nivel físico, mental y emocional: “Feeling & Thinking”, Sentir y Pensar.

Parte de una premisa clave: la comida es necesaria y un gran placer. Desafortunadamente, en exceso puede llevarnos a perder la forma. Aprendiendo a pensar y a sentir, perdemos peso de forma saludable con un plan basado en la dieta mediterránea que combina la psicología, la psiconutrición y el “fitness” emocional y físico.

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Y, ¿qué me diríais si os dijera que existe algo muy parecido para ponernos en forma mentalmente? ¿Me llamaríais loco? ¡Pues no lo estoy, existe! Y es que muchas de nuestras barreras están en nuestra cabeza.

¡NOS VAMOS AL GIM! Todos sabemos qué es el fitness, pero poca gente conoce el concepto de fitness emocional.

Me gustaría pediros que os pusierais “zapatillas y chandal emocionales” para “sudar emocionalmente” también.

¿Qué conseguiremos con esto?

Pues buscar la felicidad dentro de nosotros mismos. Ni más ni menos.

En mi trabajo como Coach, y en mis conferencias de “EMOTIONAL Fitness”, enseño a las personas a estar más en forma mental y emocionalmente: si el objetivo del Fitness es el bienestar físico, el del Fitness emocional es el bienestar emocional.

Esto se logra a través de técnicas con las que aprendemos a administrarnos mejor a nosotros mismos, a nuestra psique. Parece una locura, pero la relación hecha con el Fitness tiene sentido, ya que los “músculos emocionales” se rigen por las mismas reglas que los físicos. Y es que, ¿cómo se desarrolla un músculo? Crece cuando se le aplica estrés, cuando levanta un peso mayor al que soporta cómodamente. Si entrenamos siempre con los mismos pesos, mantendremos el músculo en forma, pero no aumentará.

Con el cerebro pasa exactamente lo mismo: al “forzarlo” a salir de su zona de confort, creamos nuevas capacidades en lugar de las nuevas fibras que crearía un músculo.

Esto ocurre a través de las dificultades, los desafíos, en definitiva, los pesos que la vida nos pone para forjar nuestros músculos morales y emocionales: nuestro carácter.

Hay que aprender a volverse “elástico mentalmente”.

Hoy mismo se puede empezar a entrenar. Todos sabemos qué queremos mejorar o cambiar de nuestra propia forma de ser, así que ¿por qué no lo hacemos? ¿Qué nos está frenando?

Somos más fuertes para empezar una dieta o matarnos en un gimnasio, que para tomar decisiones ligadas a nuestro crecimiento personal y emocional. Esto tiene que acabarse: hay que empezar a entrenar nuestra psicología.

Tomemos decisiones, creemos nuestro destino.

Los miedos, las costumbres, el pesimismo… son enemigos del proceso de mejora: solo empezando el camino con sinceridad salimos del “gimnasio emocional” más fuertes. Para ayudaros en el proceso, estamos siempre disponibles los Coaches. Eliminad trabas, ¡atreveros a ser felices! ¡¡¡A POR TODAS!!!

5 consejos para disfrutar de la vida

Queridas amigas hoy he pensado oportuno hablar de cómo se puede disfrutar más de la vida. La razón es muy sencilla, muchas veces, a pesar de tener casi todo, no sabemos celebrar y disfrutar lo bueno que nos pasa en el día a día.

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¿Os ha pasado alguna vez que no habéis disfrutado de las vacaciones porque ya estabais pensando en lo que pasaría después? ¿O de haber trabajado muy duro en un proyecto complicado y llegados a su fin, con éxito, no lo habéis disfrutado pensando en lo complicado que sería su puesta en marcha? ¿Cuántas veces los miedos nos han bloqueado para trabajar y conseguir una meta, un sueño, un deseo?

Esto pasa mucho y nunca estamos completamente inmunizados contra la incapacidad de saber y poder disfrutar de lo que tenemos, sea lúdico o un reto. Sin embargo hay algunos trucos y consejos que os podrán ayudar a cambiar radicalmente la situación.

1- Para vivir bien en el presente hay que plantificar el futuro. Planificar no es lo mismo que controlar y no es hablar de detalles, es sencillamente saber cuál es el camino que queremos recorrer. El primer paso es saber lo que queremos, tener una meta. Con una meta bien definida tendremos logrado la mitad del camino.La gente que dice que “la vida no merece la pena” está equivocada porque lo que realmente están diciendo es que no tienen metas que valgan la pena. Fíjate una meta por la que vale la pena luchar sin parar. Ten siempre una lista de metas por alcanzar y cuando completes una lucha por la siguiente.

2- Para poder conseguir una meta necesitamos una brújula, un referente que nos indique si vamos por el buen camino y nos de la posibilidad de rectificar si nos hemos equivocados.

3- Tengamos presente a donde vamos antes de iniciar el camino. Debemos tener una imagen clara de nuestro futuro y visualizarla constantemente. Stephen Covey en su clásico “Lo 7 hábitos de la gente efectiva” lo llama empezar con el fin en la mente. Programar a la luz de nuestros valores y de nuestra misión hará que nos acerquemos a nuestro objetivo con menos rodeos, dejando de lado el lastre inútil que con otro modo de proceder iríamos acumulando sin darnos cuenta. Hay que proyectar de forma constante donde queremos llegar y esto nos ayudará a conseguirlo.

4-Debes aprender de los errores. Todos cometemos errores y es sabio aprender de ellos. No hay fracasos si no lecciones que aprender. Se aprende más de los errores que de los éxitos. Si no estás cometiendo errores es porque no te estás arriesgando lo suficiente. Siempre digo que, como Headhunter, nunca presento a mis clientes candidatos que no son capaces de decirme algún proyecto en el cual no hayan fracasado. No me gusta la gente que no ha tenido que enfrentarse a algún error y/o fracaso.

5- Si compartes las cuatro claves anteriores estás preparada para disfrutar y celebrar tus éxitos.

Nunca dejes de celebrar lo bueno que te pasa en la vida.. Lo has conseguido con tu esfuerzo y trabajo y, por lo tanto, hay que brindar por ello. No vivas nunca pensando que lo que consigas en la vida es un deber y por lo tanto no merece la pena gozar de ello. Hay que disfrutar día a día y vivir la vida en el presente para estar preparados para un futuro feliz.

El poder de las “Súper emociones”

Escribo este post dedicado a las “súper emociones” debajo de un cocotero en una maravillosa playa blanca de la Riviera Maya. No, no lo hago para provocar envidia a nadie, sino para complacerme conmigo mismo recién cumplidos los 51 años. Los cumpleaños son siempre fechas en las cuales solemos hacer balance o proponernos nuevas metas, yo, este año, puedo decir que el haber hecho buen uso de las emociones me ha llevado a hacer algo que nunca me hubiera atrevido a hacer: aprovechar un viaje de trabajo a Méjico para escaparme luego con mi pareja a una playa paradisiaca a celebrar mi cumpleaños, sin sentido de culpa y buscando energía para las próximas semanas que vienen cargadas de muchos proyectos.

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En las conferencias que he dado en este país el tema principal ha sido una vez más la importancia que tiene saber gestionar las emociones para ser felices y tener éxito en la vida. Rodeado de directivos, políticos y empresarios hemos dado rienda suelta a nuestras ambiciones y hablado de nuestras experiencias para buscar las claves del liderazgo del futuro en un país lleno de grandes ambiciones y proyectos innovadores pero a la vez profundamente anclado a su pasado,  a sus miles de problemas todavía no solucionados y a divisiones sociales sangrantes.

En este post no quiero hablar de emociones negativas, tendremos tiempo de hacerlo más adelante en el blog. Hoy quiero dar a conocer las que para mí son las emociones positivas clave, aquellas que defino como “súper emociones” y que, bien gestionadas, os permitirán tener una ventaja competitiva enorme para enfrentaros a vuestro día a día de trabajo y a vuestros problemas cotidianos. Las “súper emociones” son aquellas que dan poder y que funcionan como antídoto frente a las emociones negativas, una especie de vacuna energética que os arrastrará a conseguir más en la vida, contagiando también a los que os rodean. La negativas son muchas pero las principales, las más peligrosas son: la incomodidad, el temor, el enfado, la frustración, la desilusión, la culpa, la inadecuación, la soledad.

Frente a estas emociones negativas, tenemos que cultivar las positivas como si fueran semillas y como si nuestra vida fuera un inmenso jardín.

El mismo Voltaire decía que para ser felices:”debemos cultivar nuestro jardín”. Si lo hacemos todo será más fácil.

La primera “súper emoción” es el AMOR y la CALIDEZ. El amor en sí mismo es una emoción capaz de fundir cualquier emoción negativa. Dice Emmet Foz: “si pudieras amar lo suficiente, podrías convertirte en la persona más poderosa del mundo”. Puedes intentar ver cómo funciona esta emoción cuando alguien se acerca a ti enfadado, herido, si le respondes de forma contundente pero con amor y calidez, verás como pronto cambiará su estado de ánimo.

El APRECIO y la GRATITUD, son otras emociones espirituales clave. Son contagiosas y te permiten acelerar la realización de experiencias positivas. En realidad todos los que hemos tenido la suerte de nacer en un entorno civilizado NO podemos no dar las gracias por lo recibido. Cultivar la emoción de la gratitud es cultivar la vida, poner abono a las semillas que has plantado, darle vida. No hay nada peor que estar rodeados de gente desagradecida y más en nuestras sociedad capitalista, llena de bienes materiales pero vacía de amor y gratitud.

Si quieres seguir creciendo en la vida, alimenta cada día la CURIOSIDAD, como si fueras un niño. Es lo que te permitirá ponerte cada día nuevas metas más ambiciosas y descubrir nuevos caminos cuando en el que te encuentras no te satisface plenamente. La curiosidad es lo que te permite ser una esponja y aprender de todos en todo momento. La ignorancia emocional es típica de los que no cultivan la curiosidad.

La EXCITACIÓN y la PASIÓN pueden añadir jugo a todo. La pasión puede trasformar cualquier desafío en una tremenda oportunidad. La pasión es un poder increíble capaz de mover nuestras vidas hacía adelante a un ritmo mucho mayor e inesperado. Parafraseando a Benjamín Disraeli, el hombre es realmente grande, solo cuando actúa a partir de sus pasiones. Alguien me podría preguntar ¿cómo se puede conseguir la pasión? Sencillamente porque decidimos sentirla, lo mismo que las demás emociones. Sentir pasión, amor, excitación, curiosidad es un problema de “uso”. Si esperas que ocurran cosas buenas en tu vida sentado en tu despacho o sofá mirando la televisión o sencillamente llorando tus heridas y quejándote de todo, ¡lo tienes claro, estás perdida! Como todo en la vida, las emociones también se entrenan con su uso.

Todas emociones tendrán cabida en tu vida solo cuando tengas DETERMINACIÓN, es la “súper emoción” que te permite alcanzar con compromiso y responsabilidad, las metas que te propongas. Pero ten cuidado en que no se convierta en tu enemiga quitando frescura a tus sueños, la determinación tiene que ir acompañada por la FLEXIBILIDAD, aquella “súper emoción” que te permite no dar cabezazos en la pared cuando te has confundido o cuando lo que  estás haciendo no te está permitiendo alcanzar los objetivos que te habías propuesto. DETERMINACIÓN y FLEXIBILIDAD son dos armas con las que puedes llegar lejos. Elegir ser flexible en la vida, es elegir ser felices. Ser flexible con tus reglas te dará más opciones de éxito y funcionaras como un junco que no se rompe con el aire.

Todo lo anterior sirve de poco si no tenemos CONFIANZA EN NOSOTROS MISMOS, si no tenemos fe. Una vez más, nadie nace sin miedos ni temores y también esta “súper moción” hay que entrenarla a diario.

Otra emoción que experimentarás automáticamente una vez que hayas aprendido a gestionar las anteriores es la ALEGRÍA. Esta emoción es la que te convierte en un imán para los demás, que da un empujón a tu carisma, que convierte tu vida en un ejemplo para el resto. La alegría es lo que te permite ver la vida como si tuvieras puestas unas gafas rosas. Ser alegres NO es ser irresponsables, es ver tu día con optimismo, es ver el vaso siempre medio lleno, tener una actitud positiva y contagiosa. Es estar enamorados de la vida y ayudar los demás a beber de tu optimismo y acelerar el suyo. Cultiva la alegría y no tendrás que tener cuidado todo el día de los efectos que tienen sobre ti la emociones negativas, estarás vacunado.

Si todas las “súper emociones que hemos visto hasta ahora tienen que ver con tu espíritu, la VITALIDAD tiene que ver con tu cuerpo, con tu salud y tu físico. No hay felicidad sin salud y pensar que no es importante es una falacia. En muchos de mis proyectos de coaching la clave del cambio ha estado en cambiar hábitos alimenticios y cambiar la imagen y forma física. Todo ayuda y estar bien contigo mismo será siempre un gran aliado para tu felicidad y autoestima. Mirarte al espejo y verte guapa, con un aspecto sano, ayuda a que el día sea más fácil y a salir de casa con más energía.

Si hemos conseguido llenar nuestro jardín con estas emociones poderosas estamos preparados para la más importante: LA GENEROSIDAD, LA CONTIBUCIÓN. Darse a los demás es lo más importante. Mi vida ha cambiado cuando he conseguido que todo lo que aprendido en la vida esté al servicio de los demás. No, no como si fuera un misionero, no es esto, es la capacidad de darse en todo lo que uno sabe. No obstante, ten cuidado de no caer en la trampa de ayudar a los demás a su propia costa. Esto no sirve. La contribución es un sentimiento que te permitirá alcanzar un grado de satisfacción que ni el dinero, ni el poder podrán darte nunca.

Amigas se que son muchos conceptos en muy pocas líneas, las que me permite este blog, pero, desde hoy os animo a entrenar como si vuestro día fuera un gimnasio virtual, estoy seguro de que poco a poco conseguiréis gestionar mejor vuestras “súper emociones” y mejorará vuestra capacidad de alcanzar vuestras metas.

Vuestra ventaja competitiva con los demás será evidente.

Venús se ama a sí misma y la igualdad de género

Esta semana quiero hablaros de otro experimento que, al igual que el de la semana pasada, me ha hecho pensar. Se trata de una campaña creada por la marca Dove. Tras pedir a varias mujeres que anotaran los pensamientos que tienen sobre sí mismas, dos actrices reprodujeron en voz alta en un café las cosas que habían escrito. Muchas intervinieron para ver las crueldades que una le decía a la otra… pero la sorpresa viene cuando descubrimos que aquello que les parece tan malo, ellas se lo dicen a sí mismas.

Merece la pena ver el vídeo, podéis hacerlo aquí:  https://www.youtube.com/watch?t=11&v=3tM2Z0-zFcw

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Y es que muchas personas son mucho más duras consigo mismas que con cualquier otra. Este vídeo se refiere al físico, pero en el mundo laboral pasa lo mismo. Y especialmente les pasa a las mujeres. La sociedad ha hecho que se acostumbren tanto a cargar con el peso de un trabajo en casa y uno fuera de ella, a tener que estar siempre perfectas, ser exitosas… Les hemos hecho interiorizar esto de tal manera que está siendo dificilísimo ese camino hacia la verdadera igualdad que tantos deseamos. Quiero dejaros para reflexionar un fragmento de “El Coaching del Peluche Rosa” en el que hablo de una cena que compartí con mujeres excepcionales y de la que aprendí mucho. ¡Que lo disfrutéis!

Nos leemos pronto.

“Hoy día, la integración de la mujer en el mercado laboral es un proceso absolutamente irreversible. No es noticia encontrar directivas y renombradas especialistas en prácticamente todos los sectores de actividad económica. Eso sí: queda pendiente una sonrojante realidad en materia de diferencias salariales o la reclamación de romper los llamados “techos de cristal” que, en algunos casos, resultan más que evidentes.

Cabe pensar que aún no se han vencido por completo ciertas inercias. Aunque, eso sí, al menos en materia legal en España sí que se han producido avances importantes, como la Ley de Igualdad de Géneros y oportunidades aprobada en 2007, que ha contribuido a acelerar este proceso de normalización, consolidando conquistas irrenunciables en materia de equiparación de derechos y oportunidades.

En mi opinión, la situación ha evolucionado para bien de forma radical, y en solo veinte años, el atraso en materia de igualdad se ha revertido totalmente, convirtiendo a España un país que registra ratios de incorporación de la mujer superiores, por ejemplo, a los de Italia.

Últimamente la discusión se centra en la situación de la paridad en consejos de administración y puestos de máxima responsabilidad. ¿Cuál es la realidad en materia de selección de puestos directivos? Cuando me confían un proceso de búsqueda, ¿expresan mis clientes —implícita o explícitamente— preferencias en cuanto a contratar a un hombre o a una mujer? (Las invitadas de Fernanda empezaban a bullir en sus asientos ante la cuestión que yo había puesto sobre la mesa). Pues bien, continué, la respuesta es no, bien sea por ética o estética. Y debo decir que los resultados finales no contradicen esta afirmación. Cuando mis clientes son hombres, no suelen actuar con rechazo, prejuicio o inseguridad frente a una candidata siempre que sus calificaciones sean las adecuadas.

Ahora bien —y en este punto me metí conscientemente en un delicado jardín—, ¿qué ocurre cuando mi cliente es una mujer que, además, ha tenido que luchar duro para alcanzar un puesto de gran responsabilidad?

¿Tiene un nivel de exigencia similar al de un directivo hombre? ¿Se da una discriminación positiva en estos casos? ¡Ahí, señoras (quise enfatizar), la cosa cambia! Cabría esperar cierta solidaridad, cierta empatía natural entre mujeres, quizás injusta, aunque por otro lado comprensible, ¿verdad?

Pues ocurre todo lo contrario. Por mi experiencia, en múltiples ocasiones no en su mayoría, afortunadamente— nuestras clientas tienden a ser más exigentes, más duras, a la hora de valorar a una mujer respecto a un hombre. No me atrevo a afirmar con rotundidad cuáles son los motivos, pero me inclinaría a pensar que se debe a una insana competitividad o la concepción —por experiencia propia— de que la mujer tiene que estar aún mejor capacitada que el hombre para enfrentarse a una situación de desigualdad en la competencia diaria…

Para nuestra sorpresa, hemos percibido que, mientras por un lado los hombres empiezan a superar los prejuicios que tenían hacia sus colegas mujeres, entre ellas mismas comienzan a generarse inseguridades y reticencias, sean compañeras, subordinadas o jefas.

Soy consciente de que esta afirmación no es políticamente correcta y de que puede no gustar a muchos y muchas. Pero solo hablo de lo que personalmente he observado en mi experiencia profesional. Esta situación no se da por sistema, pero sí de forma recurrente y en todos los sectores por igual. De ese largo camino que queda por recorrer hasta la total integración, hay un trecho que deben hacer las mujeres. Deben reflexionar y plantearse si son ellas mismas las que realmente albergan prejuicios a la hora de valorar la aportación de otras mujeres y su valor añadido como profesionales. La integración de la mujer es cosa de todos y, por supuesto, de todas.

Mi alegato despertó miradas cómplices y algún que otro aplauso entre la concurrencia. Era evidente que por lo menos las trece mujeres que había en la mesa estaban de acuerdo conmigo y me invitaron a seguir hablando del tema.

Al lado de los problemas todavía vigentes de discriminación, otra cosa que me sigue llamando la atención es cómo en los últimos años se ha generado una especie de estrategia oportunista para aprovecharse del “gancho femenino”. Cualquier producto recurre a la anatomía femenina —o a las cualidades femeninas del producto en sí— para vender.

Hasta la fecha, además de la discriminación profesional, se ha producido una discriminación aún más grave: la física. La belleza femenina ha sido definida en cánones creados a partir de una mentalidad totalmente sexista. Estoy convencido de que ha llegado el momento de formular un cambio radical, y esto tiene que empezar por las mismas mujeres, no solo por los hombres. La belleza real se encuentra en la diversidad de formas, tallas, edades y sexos. La verdadera belleza es la tolerancia, la visión abierta de la vida, del sexo y de la estética. Todas las mujeres, en diversos aspectos de la vida, definen cada día el significado de la belleza, ya que no es una noción singular. La belleza está en todas partes, en todas las mujeres y en todos los seres.

La sociedad nos enseña a través de los medios de comunicación a canalizar el concepto de belleza de forma instrumental. Yo siempre he creído que una de las claves de la educación debería ser enseñar a todos a apreciar lo que tenemos y lo que nos rodea.”

Esa cena fue para mí una magnífica experiencia de la cual aprendí mucho y que se ha repetido a lo largo de los últimos años. La igualdad comienza por vosotras mismas. La perfección NO existe. Se puede ser buenas madres y profesionales o sencillamente hacer lo que os apetezca y os haga más felices. ¿De que sirve intentar hacer todo lo que la sociedad espera de vosotras si al final no os sentís realizadas?

El éxito en la vida es: SER FELICES. Cada una lo es de forma diferente. A por ello.

Dime de qué color vistes… y te diré cómo eres

La llegada de la primavera y el buen tiempo, los colores saliendo a la calle mientras volvemos a guardar la ropa de invierno en los altillos, han hecho que el pintor que hay en mí decidiera hablaros de psicología del color. La influencia del color no es algo nuevo: las civilizaciones antiguas más importantes ya creían en ella. Tanto en China como en el antiguo Egipto y en la India se usaba la cromoterapia para curar diversas enfermedades, y existen desde la Antigüedad textos médicos de relieve. Gracias a mi obra pictórica he podido ir comprobando con el tiempo que los colores influyen y mucho en nuestros sentimientos y emociones.

Uno de los primeros filósofos que analizó las propiedades del color fue Aristóteles. Después, Da Vinci, Newton o Goethe estudiaron en profundidad esta cuestión.

A todos nos producen sensaciones los colores, y cada uno tiene sus propias ideas y gusto, pero, de manera general, todos percibimos una reacción física ante la sensación que producen los colores, como la sensación de frío en una habitación pintada de azul o la de calor en otra pintada de rojo, de alegría en una con las paredes naranja o de sobriedad en una pintada de gris.

Con la ropa que usamos pasa lo mismo, lo que no quiere decir que solo debamos usar el negro si queremos ser elegantes o el rojo si nos consideramos apasionados. Cada cosa tiene su momento y su lugar… y por supuesto varía con nuestros estados de ánimo. Además podemos aprender a aprovechar los colores a nuestro favor: para seducir a alguien, en una entrevista de trabajo…

A grandes rasgos, el rojo significa sangre, violencia, impulso y acción; es el color del movimiento y la vitalidad, de las personas extrovertidas. Se asocia con el deseo de triunfar… y, ¿por qué negarlo? con la pasión. Es el color más sexual y con el cual se simboliza lo relacionado con el sexo, como los cines con luces rojas. ¿Qué mujer no guarda celosamente un vestido rojo para ocasiones especiales? Una persona conocida que asocio fácilmente con este color es Kate Hudson: seductora y segura de sí misma, además de exitosa en su carrera.

Elle Style Awards - Red Carpet Arrivals

Cada poco tiempo se pone de moda el naranja. Calidez, entusiasmo, ardor, incandescencia, alegría, optimismo y euforia. Un color que a veces llaman “vitamina”, y realmente no se me ocurre una definición mejor para vitalidad que nos produce. Seguro que tenemos en nuestras retinas la imagen de Gwyneth Paltrow usándolo sin parar. Y eso que es una mujer con un estilo más bien clásico, pero claramente con una actitud alegre ante la vida.

Stand Up To Cancer - Arrivals

El verde es el color de la esperanza. Denota firmeza y perseverancia y se asocia con una fuerte resistencia al cambio. ¿Alguien hubiera dicho que el verde es el color fetiche de las personas dominantes? Muchas veces los políticos tienden a vestir algo verde —como una corbata— y huyen del rojo para dar una imagen más cercana. Sin embargo se agrede más con el verde que con el rojo. Si hacemos un repaso a las alfombras rojas, nos sorprenderíamos de ver que habitualmente asisten a actos sociales tantas mujeres vestidas de este color como de rojo… solo que nos fijamos menos. ¡No hay una sola mujer a la que no me pueda imaginar de este tono! Una futura reina como Kate Middleton, Jennifer López, la latina más influyente del mundo, la activista Angelina Jolie… ¡Todas recurrís alguna vez a él!

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Mi color favorito es el azul. Simboliza la paz, la quietud, la felicidad y la satisfacción. Representa el sentido de pertenencia y el espíritu gregario. Es un color más masculino que femenino. Muchos deportes de equipo simbolizan con el azul la fuerza de la unión. La persona que prefiere el color azul busca siempre un ambiente sereno y ordenado, sin grandes conflictos, siguiendo siempre modos de comportamiento más o menos tradicionales y conservadores. No es por nada que en política, casi siempre, los partidos conservadores, de derecha o centro-derecha, suelan elegir para su logo o campañas publicitarias el color azul. Los que tienen la tendencia a rechazar este color suelen ser inconstantes, inquietos. Los niños con carácter individualista, tímidos e incluso apáticos suelen apartar este color. El azul es inteligencia, verdad, sabiduría, recogimiento, espacio, inmortalidad, cielo y agua. Es el color del horizonte y de la inmensidad. Al ser mezclado con blanco, forma un matiz celeste que expresa pureza, fe; es el inmaculado manto de las vírgenes y el color de los bebés, junto con el rosa. Lo asocio con mujeres fuertes y serenas como Cate Blanchett o Kate Winslet, grandes triunfadoras en sus carreras que, sin embargo, huyen de estridencias. Apuntad: es ideal para una entrevista de trabajo, ya que no resaltará por encima de ti, si no que te potenciará.

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Un color muy presente en mi paleta que, sin embargo, me cuesta mucho vender en España, es el violeta, que representa la unión entre el fuego impulsivo del rojo y la dócil sumisión del azul. La persona que prefiere el violeta busca una relación mágica con el mundo, mientras que las personas cerebrales y frías suelen sentirse incómodas con este color. Lo asocio con juventud y con arte: siempre que veo a Lady Gaga o Katy Perry de morado, no puedo evitar reafirmarme en mi idea.

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A estos colores hay que añadir la indudable importancia que en nuestra emotividad y percepción ocupan el blanco y negro. Personalmente no comparto la idea de muchos de no considerarlos colores. No hay nada que más impacte en nuestra sensibilidad que el blanco y el negro. El blanco es la pureza, la sensibilidad, la luz más clara, la brillantez más extrema. Ligado a imágenes de novias vírgenes y flores atemporales, el uso del blanco te lleva a dar una imagen muy clara de ti mismo. Vestirse de blanco es de por sí atrevido, pero siempre elegante. En la decoración, tanto de casas particulares como de oficinas, se pretende conseguir un efecto de sencillez y serenidad. El minimalista usa este color como sello de todo y de nada. Para mí este tono les pega a mujeres que tienen claro lo que quieren, que no necesitan tonos oscuros para ser elegantes o que ya están de vuelta de todo porque son grandes triunfadoras. Por poner algún ejemplo, la siempre vigente Elle Mcpherson o la mejor modelo de la historia, Gisele Bundchen.

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El negro es luto, oscuridad, tristeza, melancolía. La elegancia de este color domina en los que no tienen inseguridades y quieren enseñarse a los demás con toda su fuerza y sin matices. En mis obras, el blanco y el negro tienen una presencia constante y vibran entre los demás colores con la fuerza de pilares ascéticos y con la robustez del hormigón. Uso estos colores cuando más feliz me encuentro, en aquellos momentos en los cuales no necesito más colores para expresar mis emociones. No necesito sublimar mis momentos en nada más que lo que siento. Hay mujeres que lo usan de forma sublime como la editora de moda Carine Roitfeld, pero en este caso, lo siento… Lo asocio sobre todo con un hombre: Karl Lagerfeld. El hombre al frente de la casa parisina con más fama mundial ha convertido el negro en su uniforme.

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Y a vosotras… ¿de qué color os gusta vestir más a menudo? ¿Usáis los distintos colores en vuestro beneficio? Espero ansioso vuestras opiniones.

¡Qué bien, se han acabado las vacaciones!

Queridas amigas, este año la Semana Santa nos ha recibido con un tiempo espectacular y unas temperaturas casi veraniegas. ¿Cuánto nos durará el efecto tan bueno que nos provoca en nuestro estado de ánimo este merecido descanso?

¿Seremos una vez más víctimas de la crisis de la vuelta o, como a menudo, se suele llamar depresión post-vacacional?

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La depresión post-vacacional es un síndrome que experimenta mucha gente al finalizar sus vacaciones y reincorporarse a sus puestos de trabajo o a su rutina habitual. Aunque los psicólogos y psiquiatras no se ponen de acuerdo acerca de si debe considerarse como tal, se trata de un síndrome que suele presentar unos síntomas muy parecidos a los de una depresión clínica: sensación de apatía, desánimo, irritabilidad, dificultad para relacionarse con los demás, insomnio, etc. En casos graves puede llegar a provocar estados de ansiedad, trastornos digestivos y taquicardias. Yo, personalmente, creo que se exagera hablando de depresión pero la verdad es que ya esta mañana desayunando en un bar y haciendo el recorrido que suelo hacer para ir a mi despacho, me he cruzado con mucha gente con cara de pocos amigos y muy pocas sonrisas.

¿Porqué se produce esta situación? El principal causante de la depresión post-vacacional es la vuelta al trabajo después de un prolongado periodo de vacaciones. Los días de ocio y disfrute dan paso a las largas jornadas laborales y a las responsabilidades, por lo que es lógico y normal que una persona se sienta un poco desanimada y apática. El verdadero problema surge cuando esa sensación de desánimo generalizado se prolonga demasiado en el tiempo, por norma general durante más de dos semanas. Para poder evitar estos aquí van algunos consejos que espero os puedan resultar útiles.

1-La primera cosa que tenemos que hacer es tomárnoslo con mucha filosofía. De nada te servirá lamentarte y amargarte sin sentido. En lugar de pensar en lo bien que te lo pasaste en vacaciones y lo duro y triste que resulta estar de vuelta en el trabajo, tómate tu primer día de trabajo como una jornada laboral más. Así conseguirás quitarle dramatismo al asunto. Por otra parte, no olvides que la vuelta al trabajo no sólo supone una vuelta a las responsabilidades y a las exigencias, sino que también es un reencuentro con los compañeros y amigos. Pregúntales acerca de sus vacaciones y cuéntales cómo te ha ido a ti en las tuyas. Te sentirás mucho mejor y estrecharás lazos con ellos. Eso sí, evita pasarte el día cotilleando de las vacaciones, conseguirías el efecto opuesto. Llorarte encima.

2-Tómate los primeros días de forma tranquila. No esperes llegar al trabajo y empezar a trabajar a destajo desde el primer momento, tómate tu tiempo para ponerte al día con lo que dejaste pendiente antes de irte de vacaciones y de lo que ha ocurrido mientras estabas fuera. Hecho esto, organízate, márcate una línea de trabajo y unos objetivos a conseguir en tu primera semana de trabajo. Verás que, poco a poco, irás recuperando el ritmo de trabajo al que estabas acostumbrado antes de irte de vacaciones. Si aún así ves que te cuesta un poco acostumbrarte otra vez al trabajo, no desesperes, no eres la única que está pasando por esta situación. Cuando te quieras dar cuenta ya no sentirás esa sensación de desasosiego cada vez que tengas que ir a trabajar. Prioriza las tareas que más te gustan e intenta sonreir y tomarte las cosas con cierta alegría evitando las tareas más aburridas y repetitivas.

3-Intenta ponerte nuevos objetivos y darte nuevas ilusiones y piensa que puedes aprovechar los fines de semana, que el calendario laboral está poblado de días festivos y que puede que incluso te quede algún que otro día libre por disfrutar. Márcate proyectos y metas que alcanzar a través del trabajo, harán que acudas a tu puesto de trabajo con la ilusión propia de quien persigue un sueño.

4-Intenta mejorar las cosas en el trabajo. Ponte manos a la obra para cambiar aquello que no te gusta. Nadie te garantiza que lo vayas a conseguir, pero por lo menos te quedará la satisfacción de haberlo intentado. Establece flujos de comunicación más fluidos, haz que tu punto de vista sea escuchado y tenido en cuenta, si algo no te parece bien, hazlo saber. Te sentirás mucho más implicado en tu trabajo, y ello hará que la vuelta al mismo no se haga tan costosa. Si tienes gente a tu cargo, gestiona emocionalmente su vuelta para que juntos podáis tener un mejor ambiente de trabajo.

5-Disfruta fuera del trabajo. El día tiene 24 horas, y que tu trabajo sólo te ocupa una tercera parte del mismo. Así que cuando hayas terminado tu jornada laboral, dedica el resto del día a practicar actividades que son de tu agrado o para estar con los amigos o con la familia. ¡Diviértete! Es necesario cumplir con las responsabilidades, pero también lo es satisfacer las necesidades de ocio y descanso. Si tienes esto en cuenta a lo largo de los primeros días después de tu vuelta al trabajo conseguirás que ésta se haga mucho más llevadera. También es importante que sepas no llevarte el trabajo a casa. Pasarte la tarde agobiado por lo que te espera en el trabajo al día siguiente es igualmente inútil y estresante. Habla poco de tu trabajo con tu pareja y tus amigos, especialmente si el trabajo no te gusta.

6-¿Has pensado en practicar algún deporte, si no lo haces habitualmente? Está demostrado: practicar deporte de manera regular no sólo es bueno para la salud sino que también contribuye a combatir el estrés. Saliendo a correr en tus ratos libres o apuntándote a un gimnasio conseguirás romper con la monotonía que puedas experimentar en tu trabajo y ganarás en salud y energía. No cabe duda, el deporte es uno de tus mejores aliados para combatir la depresión post-vacacional.

7-También es importante volver a preguntarnos qué significado tiene para nosotros el trabajo. Mucha gente no se da cuenta de la verdadera importancia del trabajo. Es una manera de realizarse personalmente, una forma de prestar un servicio útil a la sociedad a la que se pertenece y un proceso en el que nunca se deja de aprender. Si uno es capaz de comprender esto dejará de contemplar la vuelta al trabajo como una obligación. Por otra parte, también es importante darse cuenta de que la vida no sólo es trabajar, es más, el trabajo, en el fondo, no es más que un medio para ganarse la vida. No estás ‘atado’ a tu trabajo, no eres un esclavo del mismo, trabajas para poder vivir y para, además de otras cosas, poder pagarte las vacaciones que acabas de disfrutar.

8-Adopta una mentalidad positiva. Éste puede que sea el paso más importante de todos. Acepta la realidad, acepta el hecho de que ya has tenido tu tiempo para descansar y de que ahora toca trabajar. Piensa en que hay muchas personas que no tienen la suerte de tener un puesto de trabajo esperándoles a la vuelta de las vacaciones. Afronta las responsabilidades e intenta realizarte personalmente haciendo tu trabajo lo mejor posible, y hazlo todo con una sonrisa. Sonriendo no sólo serás feliz, sino que además harás más felices a los que te rodean y crearás un mejor ambiente de trabajo.

Si a pesar de todos estos consejos caes en una depresión post-vacacional, ¡tienes un problemas más grave!, probablemente tendrás que plantearte cambiar de trabajo y buscarte otra manera de ganarte la vida.

¿Usas condones xxl?

Queridas lectoras, seguro que estáis pensando que me he equivocado de titular, que este no es el blog que conocéis, sin embargo esto no es el anuncio de un sex shop o de una película porno. El uso de condones XXL es una de las claves para evitar el contagio de una de las enfermedades más graves que acompaña día a día a gran parte de la población: la negatividad. Con estas líneas pretendo ayudaros a rodearos de personas que “suman” en vuestra vida y alejaros de todas aquellas que “restan”, ser capaces de identificarlas.

Me imagino que no entenderéis a que me refiero con sumar y restar en vuestras vidas, no hay de qué preocuparse para explicarlo nos vamos a basar en situaciones cotidianas de nuestras vidas.

¿Qué pensáis que ocurre cuando vais al trabajo, entráis en casa, salís a cenar con unos amigos, y en lugar de encontraros caras sonrientes y alegres todo el mundo está con “cara de perro”? Se crea un clima de negatividad, una espiral que se hace cada vez más intensa. Las emociones y los estados de ánimos se transmiten como si se tratará de un virus. Para prevenir el contagio de la negatividad, deberíamos protegernos utilizando condones XXL.

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¿Por qué sucede esto? Las neuronas espejo, son la respuesta a esta pregunta. Son la causa más importante de las emociones colectivas. La base para que un grupo triunfe y sea más feliz o por el contrario acabe hundido en la miseria. Son las emociones colectivas las que explican que un equipo con menos cualidades individuales pueda tener resultados mejores resultados que otro dotado de individualidades mucho mejores.

Estoy convencido que tú también notas las emociones de los colectivos o grupos de los que formas parte, bien porque siempre has pertenecido a este tipo de grupo (tu familia, tus amigos, el departamento donde trabajas) o bien porque te ves inmerso de casualidad. La emocionalidad que percibimos en estos grupos está constituida por las emociones y estado de ánimo que vive este sistema. Esta emocionalidad es más que la mera suma o la media de la emocionalidad individual que componen los grupos. La idea reside en que los grupos están constituidos por miembros o elementos que interactúan entre sí, estableciendo multitud de vínculos dinámicos, constituyendo una realidad superior con entidad por sí misma. Esta nueva realidad, es como si tuviera vida propia, que de hecho la tiene.

Por ello, es importante, ser capaz de limitar las emociones negativas y ser conscientes de lo bueno que es para nosotros y nuestro entorno, potenciar las emociones y pensamientos positivos.

Me atrevo a escribir una pequeña lista de cosas que se pueden hacer cada día para aprender a contagiarnos de sentimientos positivos:

Rodéate de grupos o personas positivas (hago mucho hincapié en este punto, sobre todo cuando hablo con personas desempleadas, deprimidas, bajas de ánimo). Por supuesto es un consejo válido para las que están en activo y para todo el mundo.

¿Sabes qué cosas haces bien? Haz una pequeña lista de todas tus fortalezas (sin falsa modestia) y fíjate en ellas, poténcialas sin focalizarte tanto en lo que no eres tan hábil.

1. Procura evitar aquellas cosas que te bajan “la batería”, así como los “vampiros energéticos y emocionales”. Un diente de “ajo” en nuestros bolsillos no vendría nada mal. Todos en algún momento de nuestra vida, nos hemos visto rodeados de gente negativa.  Con esto no quiero decir que seamos egoístas y apartemos a todas estas personas de nuestro alrededor. Tenemos que estar dispuestos siempre a ayudar los que necesitan nuestra ayuda de verdad pero no a aquellos que hacen de la negatividad su propia vida, su manera de ser…¡esa gente hay que alejarla!

2. Ayuda a los demás. Muestra generosidad. Sonríe. Seguro que te hará sentir de una manera muy positiva. Expresa tus sentimientos.

A modo de conclusión; rodéate de personas que suman en tu vida; son comparables a ángeles que llegan en el momento concreto. Son personas que si llegan en una etapa de tu vida en la que no estás muy bien, te ayudan a levantarte, a cambiar ese chip negativo, porque saben que en esencia eres una persona que suma y desean ver ese lado maravilloso que tienes. El que una persona tenga problemas no es motivo para alejarse, porque los verdaderos amigos son aquellos que se quedan cuando el resto del mundo se ha ido. Y cuando una persona está contigo en las malas te está dando la prueba más grande de su amistad, confía en aquellas personas que están presentes en tu vida y te apoyan en los momentos difíciles.

Aplica estos consejos en tu día y día y lograrás ser feliz y hacer feliz a todos los que te rodean.

Tus manos hablan por ti

Queridas amigas, el buen tiempo se acerca y los luminosos rayos de sol nos hacen pensar en la época primaveral. En estos maravillosos días de alegría y calor, me encantaría tener vuestras manos a mi lado para realizar una gran obra de teatro. Pensaréis que estoy loco, pero no; las manos son la parte de nuestro cuerpo que más comunica. Buena parte del 93 % de la comunicación NO verbal la realizamos con nuestras manos,  por eso,  hoy me parece divertido en este post centrarme en todo aquello que comunicamos con nuestras manos. ¿Qué dicen nuestras manos de nosotros al expresarnos?

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A menudo agitamos las manos al hablar. Este un gesto muy habitual, característico en la cultura  italiana. Se utiliza para dar énfasis, y suele ser un gesto autoritario, típico de personas que no suelen cambiar de idea. Habitualmente puede ser usado para indicar un punto y seguido en nuestra conversación.

¿Cuántas veces hemos pensado que alguien que se pone las manos a las caderas quiere guerra, es una persona hostil? En realidad en la mayoría de los casos es una posición de alerta. Es un gesto   típico de personas muy activas y deportistas. A veces puede ser vista como una demostración de autoridad y superioridad.

Hay algunas posiciones que generan desconfianza en el interlocutor; en mi trayectoria como headhunter, unas de las posturas que casi automáticamente me llevan a descartar a los candidatos es aquella que oculta las manos en los bolsillos. Indica falta de voluntad, fuerza, desconfianza y reticencia. Lo más probable es que no tenga interés en lo que le estamos comentando y tengamos que ganarnos su confianza.

Apuntar con el dedo a una persona mientras habla es un gesto de autoridad y que resulta agresivo. Demuestra arrogancia y puede ser muy ofensivo. Claramente se considera de mala educación, lo correcto es señalar con la mano.

Otra señal de inseguridad es el frotarse las manos. Lo hacemos cuando nos encontramos incómodos, nerviosos y temerosos. Frotándonos las manos nos estamos convenciendo que “todo irá bien”. En cambio las manos juntas con los dedos entrelazados indican nervios, ansiedad y frustración.

Hay gestos que son catalogados como típicamente masculinos como el tener las manos en la espalda, posición que muestra una fuerte desconfianza en uno mismo. por otro lado hay típicamente femeninos como las manos en las piernas cruzadas, denota interés en el otro, confianza, simpatía y cercanía con nuestro interlocutor. Un gesto que denota poder es el tener las puntas de los dedos que se tocan.

Personalmente la posición que más me gusta es aquella en la que nuestras palmas de las manos están abiertas hacía arriba, este gesto habla de personas en las que podemos confiar,  con un carácter abierto y optimista.

Lo peor que podemos hacer es ocultar las manos cuando mantenemos una conversación. Es muy importante tener en cuenta que la comunicación verbal solo equivale a un 41 % en el significado de nuestro mensaje. Nuestras manos dotan de significado a nuestras palabras. Cuando una persona al hablar mueve libremente las manos la percibimos más relajada y segura de lo que dice. Es abierta y accesible. En cambio, cuando las oculta, sea colocándolas detrás de su espalda baja, debajo del escritorio o las mete en los bolsillos del pantalón, proyecta una imagen poco confiable, pues de inmediato el interlocutor percibe que “algo oculta”.

Con todas estas claves de comunicación no verbal, a la hora de hablar comienza a ser más consciente del movimiento de tus manos y provocarás que los demás confíen más en ti y te escuchen con atención. El uso de las manos es y siempre será uno de nuestros medios de comunicación más importante. Aprender su significado es clave.

Os deseo una semana muy feliz y os deseo usar las manos para: acariciar, cocinar, hacer amigos, aplaudir y ser felices.