Jane Birkin. Nous aimons tous Noemí (II)

Todos tenemos referentes culturales, estéticos, etc., concretos. Algunos van variando y son pasajeros, y otros se quedarán con nosotros, nos acompañarán el resto de nuestra vida, ya que para ellos no pasa el tiempo. Son intemporales y su carácter universal, perpetuo.

Dicho esto, en mi caso, Jane Birkin es uno de mis referentes. Supongo que por mis vivencias. Porque aprendí francés a través de las letras de sus canciones. De ella, de Gainsbourg, de Brigitte Bardot, de Nino Ferrer, etc. Y porque me recuerda a una etapa preciosa de mi vida. Me recuerda a Manoush, a Maite y a Marc.

El otro día, en casa de Noemí Elias, encontré un ejemplar original de la revista Lui, concretamente, el especial Nöel, del 1 de enero de 1969. Jane Birkin desnuda en la
portada. Un reportaje precioso y atrevido. Viéndolo pensé que, con seguridad, Birkin sería hoy en día un referente y un icono sexual de la misma forma que lo fue antaño.
Precisamente la semana pasada tocaba su hija, Charlotte Gainsbourg, en Barcelona y, dos días después, tocaba Jane en Madrid. Charlotte dijo en una entrevista, antes de su concierto, que de su padre había heredado la determinación y, de su madre, la falta de confianza. Tal cual. Y se quedó tan ancha.

Fui al concierto de Jane Birkin y tuve la maravillosa oportunidad de asistir a la rueda de prensa que dio después. El concierto fue único y excepcional, tal y como rezaba el cartel en la entrada del Instituto Francés, donde actuó.

Después, Birkin, hija de Judy Campbell -una bellísima actriz inglesa- contó que, a pesar de estar destinada a ser una actriz mediocre, según ella, tuvo la “suerte” de ser elegida por el director de cine Pierre Grimblat para la película Slogan, donde conoció a Gainsbourg. Eso cambió su destino. Dijo que, de entrada, él no se fijó en ella. Normal, también según ella, ya que no era muy agraciada (¿?). Todo dientes, desgarbada y, además, no hablaba ni papa de francés. Y de él dijo que su primera impresión tampoco fue muy positiva. Que confundió su timidez con arrogancia y chulería. Así que flechazo, no hubo. Después, se enamoraron. Y pasó lo que pasa en muchas historias de amor que empiezan mal… que con el tiempo son las más interesantes. Dijo también que al principio se sentía nula física y sexualmente y que el hecho de que a Gainsbourg le gustara que no tuviera apenas pecho la hizo sentir bella y segura de sí misma. Que tuvo la “suerte” de interpretar je t’aime, moi non plus -canción que la lanzó al éxito­- porque la Bardot no quiso hacerlo. Y que después ha tenido la “suerte”, también, de trabajar con el gran director de teatro francés, Patrice Chéreau y que gracias a él no ha parado de hacer teatro.

¿Suerte? ¿Ha sido todo puro azar? ¿Ha sido todo cuestión de potra? Pero digo yo que su talento, su belleza, su carisma, su fragilidad y su sugerente voz siempre a punto de romperse, habrán influido también, ¿no? No sé si su hija Charlotte se refería a esto. Y me pregunto: ¿por qué algunas mujeres tan potentes parecen tan frágiles? Me viene a la cabeza Marilyn Monroe. ¿Por qué las mujeres, en general -y sé que es mucho generalizar- nos queremos tan poco? Con esto no digo que Birkin no se quiera, porque lo desconozco, pero sí me ha dado que pensar. Que cada uno reflexione lo suyo.

Mi opinión es que Jane Birkin es un icono. Un referente cultural, artístico, estético y sexual. Una mujer que no tiene miedo de reinventarse. Y que con pecho, como Scarlett Johansson; sin pecho, como Kate Moss; con dientes grandes y separados, como la Birkin; altas, bajas, delgadas y con curvas, rubias, morenas, etc., lo que más nos gusta de alguien es que tenga personalidad, que sea auténtico. Ese es para mí el atractivo. Y los que desbordan autenticidad y personalidad nos hacen soñar al resto de los mortales. De hecho, Gainsbourg era orejudo, desgarbado, con una nariz enorme. Nada de esto le impidió ser absolutamente irresistible para las mujeres más atractivas de la época, desde Brigitte Bardot y Birkin a un largo etcétera. Así que gracias, Jane, por tus canciones, por tu talento. Pero, sobre todo, gracias por hacerme soñar.

Dedicado a la memoria de Roberto Cardonet.

Vestido de Cacharel. Cinturón de Tsu Tsa. Gafas vintage y bolso de Zara.

Fotos: Victor Moreno

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>