Archivo por meses: febrero 2013

Cowboy Kate

He aquí un tesoro. Uno de mis libros de fotografía favoritos y que más me ha influenciado. Y no sólo a mí. Desde estilistas y músicos a diseñadores, como Tommy Hilfiger, han reivindicado a este fotógrafo. Sam Haskins, ha sido y es sin duda, uno de los fotógrafos que más han influenciado la estética pasada y actual. En sus comienzos, ya que las grandes editoriales no acababan de creer en él, él mismo publicaba sus propios libros. Y de ahí al éxito total.

Recuerdo que la primera vez que vi su trabajo fue en Nueva York. Eran unas fotos que pertenecían a su libro Five Girls. Estaban colgadas en una pared y en seguida pregunté de quien eran. Empecé a interesarme y a buscar más trabajos suyos hasta que llegué a mi queridísimo Cowboy Kate. No fue tarea fácil, el libro está descatalogado y cuando encontraba uno su precio era tan astronómico que para mi bolsillo era imposible. Hasta qué Víctor, mi compañero en este viaje de Mes Baisers Volés, encontró uno y me lo regaló. No sé cómo lo hizo, pero lo hizo. Y aquí está, en mi mesita de noche, como un tesoro.

Haskins retrataba la desnudez, la provocación, la inocencia. En Cowboy Kate, nos invita a explorar el mito norteamericano desde una sensualidad libre e ingenua. La sensualidad en Haskins es un juego, fresco y libre.

¡Espero que os guste!

Colores perfectos

 

¡Cazadoras! Aunque todavía hace frío, siempre busco la ocasión para usar una de ellas. Soy fan total de toda la vida. Me gusta llevarlas con un rollo más urbano pero también con algo más sofisticado. Reconozco que siempre las he tenido de color negro, pero me encantan estas opciones más atrevidas. Os propongo estos tres colores con un mismo vestido. ¡A ver que os parecen!

¡Un beso enorme y muchísimas gracias por vuestro cariño!


Cazadora roja de Paul&Joe sister. Vestido de April May.

Cazadora azul de Iro.

Cazadora negra de Ba&sh.
Fotos: Víctor Moreno.

Cuento de invierno

Cuando pienso en un cuento de invierno, pienso en algo bucólico. Paisajes nevados, mucho frío pero mucho abrigo, trineos, leña, chimeneas y comida buenísima.

Aunque vale para todos, este post va dedicado a todos aquellos a los que les encanta la nieve pero odian esquiar. Yo odio esquiar. Carretera y manta hasta… ¡Baqueira!

Me hospedo en el Hotel Val de Ruda. Una antigua casa aranesa convertida en un pequeño hotel. Sin ser ostentoso, lo tiene todo. Un restaurante delicioso que mezcla productos de cultivo ecológico con piezas que caza. Jose, su dueño, un ex-monitor de esquí que ha hecho todo lo posible para que este lugar sea lo más parecido a un hogar. Spa, chimenea y chocolate caliente… La habitación es de madera y en el baño hay una cestita con productos de L’Occitane.

Partida de cartas frente a la chimenea y ¡a dormir!

Por los ventanales de la habitación entra un sol de escándalo. Desayuno rico y directos a las pistas. En medio de un mar de nieve se distingue una pequeña casita de madera… Hay un montón de perros. Un chico de Montgarri Outdoor se acerca y me pregunta si he conducido un trineo de perros alguna vez. “¿No?, pues hoy vas a aprender”. Sin palabras. A mitad de la travesía, nos detenemos a comer en un refugio en medio de la nada. Una comida digna de leñador. Y al volver, me enseñan a conducir motos de nieve. Ha sido tan mágico, tan bonito y tan alucinante que sólo pienso en repetir. Me han dicho que en las noches de luna llena también puedes hacer excursiones en trineo… No puedo esperar.

Mi cuento está completo. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

FIN

Abrigo de Woolrich. Probablemente, la mejor inversión de este invierno.

Jersey de Miu Miu. Cinturón de Üterque.