Archivo por meses: agosto 2018

Viaje a la Provenza

5Desde que rodé una serie francesa llamada Le Grand Batre, de vez en cuando me regalo un viajecito a la Camarga. Viví allí durante seis meses. Esta vez, hemos aprovechado además para adentrarnos un poco en la Provenza. Una de las cosas que más me gusta en el mundo son la antigüedades y en Isle sur la Sorgue se concentra uno de los enclaves mas importantes del sur de Francia. Nos pareció que era un buen pretexto para investigar la zona. Nos perdimos por pueblos maravillosos, como el ocre Roussillon, cenamos en Saint-Remy de Provence y descubrimos hotelitos de ensueño como el Mas d’Arvieux.

Os dejo algunas fotos del viaje para poneros los dientes largos, pero sobretodo, para que toméis nota.

Vestidos de Rouje

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Las Ramblas

1La calle más alegre del mundo, la calle donde viven juntas a la vez las cuatro estaciones del año, la única calle de la tierra que yo desearía que no se acabara nunca, rica en sonidos, abundante en brisas, hermosa de encuentros, antigua de sangre, es la Rambla de Barcelona”

Federico García Lorca

 Cuando era pequeña, ir a Las Ramblas de las flores de Barcelona era lo más emocionante que podía ocurrirme. Un viaje en toda regla. El equivalente a irme hoy en día a Nueva York. Ver a toda esa gente variopinta, las tiendas de animales, que aunque hoy doy gracias a Dios que ya no esten, en ese momento eran mi pasión. Las paradas con todas aquellas flores…. y rematar la excursión tomando un batido de nata con nueces en Los Italianos con mi  avia querida.

Más tarde, con 17 años, después de una crisis adolescente tremenda, porque  fui una adolescente tremenda, me escapé de casa y estuve una semana en Las Ramblas. Pasaba el gorro a unos artistas callejeros a la altura del Liceo. Un día pasó una mamá con su hija. La niña no podía hablar ni andar, pero os aseguro que comunicaba mas con sus ojos de lo que hacen muchos con palabras. Ella me vio, me vieron las dos. Durante unos días, en su paseo, se paraban a mi altura y jugabamos un rato. Su papá, gran director de cásting al que siempre estaré agradecida, buscaba una actriz de 17 años para ser una de las protagonistas de una nueva serie. Yo hice esa serie. Mi vida cambió para siempre ese día en Las Ramblas.

Hace un año, yo no estaba en Las Ramblas. El día anterior sí. El azar en la vida es algo difícil de entender. No hay día en el que pase por Las Ramblas y en algún momento no me asalte el recuerdo de lo sucedido. Pero también mi corazón se ensancha cuando recuerdo como respondió esta ciudad solidaria, compasiva y única. Cómo de repente éramos todos uno. Todos estábamos con ellos. Con los que sobrevivieron y los que no. Conmocionados pero al mismo tiempo fuertes. Las colas para donar sangre, los voluntarios llevando a la gente a los hospitales.. Durante los días siguientes muchos sentíamos la necesidad de ir allí, encender una vela y llorar, en silencio, no había nada que decir. Nos consolábamos con el simple hecho de compartir ese sentimiento.

Las Ramblas siempre serán un nido de miles de universos personales. En mi caso, una parte fundamental de mi vida. Y siguen habiendo flores, y siguen habiendo historias, miles de historias. Seguimos andando y jamás olvidaremos.