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Making of

Estos días hicimos una sesión de fotos preciosas para Woman Madame Figaro. Y como no podía ser de otra forma, me apetecía muchísimo compartirlo. El resultado podréis ir viéndolo mes a mes en la revista, así que las fotos de este making of improvisado no pueden dar demasiadas pistas. Como siempre es un placer trabajar con gente tan profesional y tan guapa. Desde Arancha, a Pilar, María y como no, mis compañeros inseparables, Víctor Moreno, mi súper fotógrafo, Cristina y Merche de Transversal Comunicación. Espero que os gusten y que luego cuando veáis el resultado en papel reconozcáis algunas.

Un beso enorme a todos y nos vemos por estos lares la semana que viene!

Preparando la piel antes del make up.

Probando gafas de sol y como no, haciendo un poco el tonto, para qué engañarnos.

Kit kat y un mal vicio que me he propuesto dejar el mes que viene.

Con mi compañero de aventuras Víctor Moreno a puntito de llegar a una de las localizaciones.

Arantxa retocando ante mi negativa de desprenderme de mi inseparable Woolrich. Todavía hace mucho frío…

Cuento de invierno

Cuando pienso en un cuento de invierno, pienso en algo bucólico. Paisajes nevados, mucho frío pero mucho abrigo, trineos, leña, chimeneas y comida buenísima.

Aunque vale para todos, este post va dedicado a todos aquellos a los que les encanta la nieve pero odian esquiar. Yo odio esquiar. Carretera y manta hasta… ¡Baqueira!

Me hospedo en el Hotel Val de Ruda. Una antigua casa aranesa convertida en un pequeño hotel. Sin ser ostentoso, lo tiene todo. Un restaurante delicioso que mezcla productos de cultivo ecológico con piezas que caza. Jose, su dueño, un ex-monitor de esquí que ha hecho todo lo posible para que este lugar sea lo más parecido a un hogar. Spa, chimenea y chocolate caliente… La habitación es de madera y en el baño hay una cestita con productos de L’Occitane.

Partida de cartas frente a la chimenea y ¡a dormir!

Por los ventanales de la habitación entra un sol de escándalo. Desayuno rico y directos a las pistas. En medio de un mar de nieve se distingue una pequeña casita de madera… Hay un montón de perros. Un chico de Montgarri Outdoor se acerca y me pregunta si he conducido un trineo de perros alguna vez. “¿No?, pues hoy vas a aprender”. Sin palabras. A mitad de la travesía, nos detenemos a comer en un refugio en medio de la nada. Una comida digna de leñador. Y al volver, me enseñan a conducir motos de nieve. Ha sido tan mágico, tan bonito y tan alucinante que sólo pienso en repetir. Me han dicho que en las noches de luna llena también puedes hacer excursiones en trineo… No puedo esperar.

Mi cuento está completo. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

FIN

Abrigo de Woolrich. Probablemente, la mejor inversión de este invierno.

Jersey de Miu Miu. Cinturón de Üterque.