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Terapia musical propia

La música es terapia para mí, literalmente. El sonido adecuado puede elevar mi ánimo o ponerme la piel de gallina. Hace poco estuve en Rimini en el desfile de Calzedonia y tuve esa sensación de subidón total que tienes en el concierto de tu grupo favorito o cuando suena tu canción del momento en la radio. Y sí, cómo todos, me obsesiono con las canciones y las escucho reiteradamente hasta que me sé cada acorde de memoria.

Os pongo en contexto: estoy luchando con mi música a tope en casa contra las escalas a piano de la profesora de música que tengo como vecina. Ahora mismo está sonando ‘At last’ de Etta James, y después sonará ‘La pasión de San Mateo’ de Bachen mi ecléctica cuenta de Spotify. Mi mejor regalo estas navidades fue una subscripción por 10 euros al mes a Spotify y la mejor inversión han sido unos cascos grandes y ochenteros para escuchar la música que a mí me mueve.

Durante años he estado perdida, de pequeña escuchaba cassettes en mi walkman, después compré cientos de CDs y por suepuesto tuve i-pod y también mp3 player pero últimamente me quedé sin formato claro. Perdida no encontraba la manera de escuchar la música que tanto me gusta, siempre he sido muy de radio, y me flipa el programa de Radio 3 Sonideros pero no es lo mismo que tener tu propia carta musical dónde elegir. Ahora por fin, tengo listas para cada emoción, para cada estado de ánimo, la última fue SLEEP, algo tan sencillo como aunar música suave para dormir en el bus o en el tren, para aislarme.

Ahora suena Police y me recuerda a tantas cosas, es curiosa la habilidad de la música para transportarte a otro tiempo. Por ejemplo, la canción ‘sultans of swing’ de los grandes Dire Straits me recordará para siempre a la salsa boloñesa porque la primera vez que la escuché (mi madre había comprado el disco y yo tenía muy poquitos años) estaba comiendo espaguettis boloñesa y da igual el tiempo que pase me sigue recordando incluso al sabor. Una canción que me trae buenos recuerdos de un día muy feliz es la ganadora de Eurovisión el año pasado: ‘Euphoria’ de Loreen, porque la escuché en un momento de auténtica euforia total y la letra le venía al pelo, nunca lo olvidaré, nunca.

Gracias a la música he aprendido idiomas, he aprendido sentimientos nuevos, he aprendido a querer más profundamente,  y gracias a la música hasta me he ganado el pan. La música me ha dado mucho y me temo que yo a la música le he dado poco de momento, pero espero cambiar esto pronto. Me gustaría que hubiera un programa de música que hablase de las letras, las letras de las canciones son poemas. Y la poesía es cultura absoluta, poesía con sonido, ¿existe mejor combinación?

No me extraña que exista la musico-terapia, no sé mucho sobre el tema en cuestión pero no dudo que funciona fijo. Creo que todos hacemos nuestra propia terapia musical al elegir las canciones que están cerca de nuestro corazón. Yo, como imagino que muchos, tengo una lista de canciones para cuando estoy enfadada(ANGRY), para cuándo quiero andar de subidón(UP), para animarme cuando estoy baja de fuerzas o de auto-estima(DOWN), música para la ducha y buena para cantar a todo trapo (1) y música para cocinar o conducir, música para tener de fondo en una buena cena para que fluya la conversación o música para bailar hasta romper a sudar. Recuerdo que una vez un chico me rompió el corazón en 1,000 pedazos y fue la música la que me sacó del atolladero, literalmente canté, grité y lloré hasta encontrar que un día ya no quería escuchar aquellas canciones más, o por lo menos al escucharlas ya no quería llorar. El tiempo lo cura todo, y esa es una gran verdad.

Ahora suena en despachito ‘somewhere over the rainbow’ de Israel Kamakawiso’ole que en paz descanse. La música siempre esta ahí cuando la necesitas, es tu mejor amiga. Aunque tu verdadera mejor amiga está en quién refleja tu espejo de casa: tú. Pero para cuando ni tú te aguantas, (que hay días así para tod@s), pues ahí está la música, siempre cerca para sacarte una sonrisa o un sentimiento.

Y ahora voy a escuchar mi canción favorita en el mundo entero: ‘Storms in Africa’ by Enya seguida posiblemente algo nuevo, navegaré la red para encontrar música nueva y alucinante, hay tanto dónde elegir…¡¡¡es emocionante!!! (the possibilities are endless)…when it comes to music the world is your oyster.