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Doy la talla

Señoras y señores, doy la talla, pero como persona al compartir con tod@s vosotros mi régimen de ejercicio y dieta. Espero ayudar y que os sirva. ¡Suerte y fuerza!

Ya sabeéis que me requetechifla máximamente comer, siempre ha sido así y siempre lo será. Además soy una comedora ‘emocional’ total, si estoy nostálgica me tiro al queso, si estoy enfadada me da por la carne roja y si estoy de bajón el chocolate siempre me sube el ánimo.

Como de manera saludable, porque siempre he sido muy cocinillas, mi problema no es la calidad, sino la cantidad. No me he privado de nada estando embarazada y aquello de ‘ya te lo quitarás en la lactancia’ es una burda mentira (al menos en mi caso) no tenía ni fondo ni fin mi apetito (creo que conseguí engordar y todo).

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Yo estaba así.

Para muchos es incoherente querer perder peso si te ves bien de gordita, en mi caso particular es una cuestión de salud. Para mí, el punto de inflexión vino cuando hace poco el médico me informó de que por unos kilos estaba ya en la zona de ‘obesidad’ y que había fuertes indicios de que pudiera ser diabética (ya soy hipotiroidea desde que dejé de fumar hace casi 3 años). La verdad es que me asustó y rápidamente me puse a plan: contraté una entrenadora personal que también es nutricionista y me apunté a darme masajes linfáticos en cabina. Perder peso hasta llegar a mi peso ideal y después mantenerme en él es claramente mi objetivo. Ya he perdido 10 kilos en unas 5 semanas y ya me voy a quedar cerca de mi peso actual, no quiero bajar mucho más, me veo bien y estoy cerca de mi peso ideal.

Tania Llasera posando

Os voy a narrar mi método paso a paso por si os ayuda a vosotros con vuestra ‘operación bikini’ particular. No soy nutricionista, ni entrenadora así que disculpad mis meteduras de pata que seguro que las habrá en este post.

Todos sabemos que para bajar peso hay dos pilares: el ejercicio y la nutrición. Es una cuestión matemática, si quieres bajar kilos… has de moverte y cerrar el pico.

EJERCICIO

Al principio cuesta un poco pero enseguida verás que te aficionas a mover el esqueleto. Al ser mi parto una cesarea, para proteger mi suelo pélvico y mis abdominales me recomendaron andar, andar y andar. Cardio a saco vaya, cuanto más mejor pero cada cual que se regule a su modo y se adapte a sus necesidades. Lo ideal es empezar poco a poco e ir subiendo la intensidad y duración.

Lo que hago yo es salir a la calle con un agua tibia con limón y jengibre y un café con leche en el cuerpo… Casi en ayunas es mucho más fácil de lo que parece. El agua tibia limpia el organismo y el café despierta el metabolismo.

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Me paso el día andando.

El paso de marcha es el paso de ‘llego tarde’, ir rápido, casi corriendo al trote pero todavía andando, de tal manera que en 15 minutos rompas a sudar y en 40 minutos comienzas a quemar así que sal al menos 41 minutos… (es broma, no muy graciosa, sorry). Yo ando 2 horas por la mañana y 2 horas por la tarde (no siempre y todos los días pero todo lo que puedo sí) por la mañana sin niño y por la tarde con carrito y bebé. A veces si Pepe me despierta a las 7 le cojo y nos vamos a andar fuerte juntos (cuanto antes más fresquito, claro). A él le encanta porque va mirándolo todo, si llora o quiere salir del carrito, me paro y le hago caso. Los minutos de ejercicio son acumulativos, no pasa nada por parar y luego volver a retomar.

Yo tenía mucha tripa post-parturienta, una barriga hecha como de gelatina que no me gustaba ni un pelo y para quitarla nada mejor que la postura para andar (sin hipopresivos todavía). La postura ideal es llevar la espalda recta, el ombligo metido hacia adentro, con la zona activada (dura) como si te estuvieras subiendo la cremallera de un pantalon que no cabe (a todas nos ha pasado). Además, el culo o la pelvis un punto adelantado (curvando la espalda un pelo para que no te sufran los riñones). A veces, llevar el carrito con el niño puede ayudar a modo de andador a caminar rápido con ésta postura.

Pepe

Pepe viene conmigo cada tarde dos horas a andar.

No me da miedo el temido efecto rebote porque sinceramente en mi caso, esto no es una dieta tal cual sino un estilo de vida para toda la vida. He de cuidarme, y todos deberíamos mimar nuestro cuerpo, que nos tiene que durar una vida entera. Además, he de reconocer que desde que hago ejercicio me siento mejor, estoy más simpática y me siento más relajada en general. A veces me da pereza, pero cuando la venzo me siento genial. Os recomiendo a todos y a todas que os mováis, no os arrepentiréis. La auto-motivación es clave, si yo puedo…todos y todas podéis, creédme (yo siempre pienso que si pude dejar el tabaco, puedo con todo).

LA DIETA

Mi dieta es una dieta típicamente disociada que se basa en que el aparato digestivo no es capaz de asimilar por separado las grasas, azúcares y proteínas de los diferentes grupos de alimentos, por lo que se recomienda comerlos por separado en cada comida y no juntarlos, para conseguir aumentar la perdida de peso. No es una dieta en la se restringe la ingesta de alimentos, se come de todo pero por separado, se come 5 veces al día pero poca cantidad.

Os la narro a continuación:

Bebidas pre-paseo mañanero:

  • Zumo de medio limón con gengibre, en agua tibia
  • Un café con leche(de avena en mi caso) con stevia para endulzar

Desayuno:

  • 1 pieza de fruta: kiwi, melón, manzana…
  • 1 rebanada de pan integral con pavo, huevo…(proteína, vaya)
  • 1 té
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Así es un desayuno con mi dieta.

Media mañana:

  • Batido detox verde (receta en la web cumichili.com). A mí no siempre me da tiempo así que a veces lo sustituyo por otra pieza de fruta, unas nueces, un dátil de medjoul o algo así.

Comidas:

  • Los días que entreno con mi entrenadora y sé que voy a trabajar duro: puedo comer arroz integral, pasta integral, cereal integral o legumbre con verduras o ensalada.

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 El resto de días:

  • 1º Verdura que preferiblemente sea al vapor, también puede ser poco hervida, asada o en sopa o en puré o a la plancha. O ensalada o gazpacho sin pan.
  • 2º Ensalada con proteína, pescado, pavo, pollo (al horno, al vapor o a la plancha).13324361_10153592505537267_357835562_o

Merienda: fruta

Cena:

  • 1º caldo de verduras: hervir 500gr. de apio, 4 cebollas, durante una hora, se cuela y se toma antes de la cena con un chorrito de limón exprimido, también se puede comprar el caldo vegetal de la marca Aneto.
  • 2º Sólo proteínas: jamón, pescado (marisco, atún, mejillones, berberechos) pollo, o pechuga de pavo natural, huevos. Puedes combinar proteínas, por ejemplo un revuelto de gambas.

Receta de pollo/pavo rico rico

  • 1 pechuga de pollo o de pavo entera (medio pechugón doble de esos que parecen dos pulmones).
  • Especias (las que más te gusten) yo suelo poner jengibre, pimienta, orégano, o curry, a veces también les pongo especias mega picantes.
  • Sal.
  • Tienes dos opciones de cocción:
  • Papel de cocina si es al horno
  • Papel film transparente si las vas a hervir

Método:

  • Si vas a usar el horno precalientalo a 220º
  • Si vas a hervir, coge un cacharro dónde te quepa tu pechuga o pechugas si son varias (yo hago tandas de 2 o 3 pechugas y las dejo en la nevera para ensaladas, cenas etc. así maximizo esfuerzo)
  • Pones el film o el papel de cocina y encima le pones todas la especias que quieras… Pon encima del film o papel especiado tu pechuga de pollo o pavo y salala además de ponerle por encima las mismas especias que tiene debajo. Envuélvela y si es para el horno, envuelve como si fuese el bocata de la merienda con aluminio generoso, en este caso será papel de cocina (tipo papillot). Si es con film de plástico, tendrás que envolver las pechugas con al menos 3 capas de film y poner en agua fría hasta que hiervan y luego esperar 20 minutos hasta sacarlas. Si es al horno, depende un poco del grosor pero media hora en un horno previamente caliente debería de cocinarlo bien. Si no es así, y están un poco rositas al cortar las pechugas, siempre puedes meter las lonchas cortadas sobre el plato al micro, así termina de hacerse seguro.

Esta es una receta que me enseñó mi madre el verano pasado y que no he dejado de hacer, suelo hacer varias pechugas, con y sin ajo, y con distinas especias para no aburrirme y siempre las tengo en la nevera. Es sano, light y hecho en casa. Puedes usarlas de mil maneras distintas, y si son la horno puedes también rellenas las pechugas de lo que te de la gana.

¡Buen provecho familia virtual!

La curva del cambio

No creo que Alejandro Sanz se moleste, si digo que lo primero que me dijo (al enterarse ‘el mundo’ que esperaba un bebé durante ‘La Voz 3′) y con un gran y sentido abrazo, fue: “Te va a cambiar la vida, nunca jamás volverás a ser la misma, es lo más maravilloso… ya verás”.

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A ver, yo soy de Bilbao, y los bilbaínos somos animales de costumbres. Admito que no soy buena aceptando cambios, y eso que no hay nada más cambiante que mi rutilante trabajo en televisión… Hoy estás aquí y mañana allí, pero eso es en lo laboral, a mí me gustan las cosas ‘como siempre’, ¡al menos en casa! Y resulta que se avecinan cambios bruscos en el territorio familiar… Y ya que los cambios van a ir llegando, ¿por qué no disfrutar del proceso?, me pregunto yo. Así que, ¿cómo se prepara una para el cambio más importante de su vida?

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Para empezar, la naturaleza es sabia y gracias al Universo, nos conceden a las parejas 9 meses (que en realidad son 10, que no os engañen) para hacernos a la idea, y ¡menos mal! Porque como decía aquel anuncio de Johnson&Johnson: “Un bebé lo cambia todo”. De repente, has de cambiar todo tu mundo: la casa (porque no hay cuarto para el bebé), el coche (¡porque es un 3 puertas!) y hacerte con el ‘maxi cosi’, la hamaca, la cuna, el cambiador, los pañales, el moisés, la trona, biberones, chupetes, mantas, la bañera y todos sus pijamas, gorros y demás accesorios infantiles.

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O sea… toda tu vida cambia… y para siempre (tan tan tan taaan….) porque ser madre (como le encanta recordarme a mi propia madre) es de esos papeles que no tiene botón de apagado, el resto de roles: hija, hermana, amiga, presentadora, reportera, cocinera, escritora, ciudadana, etc., tienen OFF. Pero una vez eres madre, eres madre en ON a tiempo completo… y eso da #miedito o al menos #respetito.

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Era yo (hace décadas) de esas jóvenes modernas que se apuntaban a la ‘revolución’ de ‘no tener hijos’ y de no ‘casarse’ tampoco, por supuesto. Y ahora, me miro, me veo… no abarco mi circunferencia porque ya estoy de veintitantas semanas de feliz embarazo y llevo ya 3 años casada con el mejor hombre (para mí). La vida, mucho me temo, es evolución, desarrollo e inevitablemente cambio y yo, señoras y señores, damas y caballeros, he cambiado y ahora abarco la vida con un gran abrazo en toda su enorme y vital circunferencia.

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Antes me costaba enamorarme y ahora… ahora soy una bomba de hormonas en plena efervescencia, ¡una sentimental máxima total! (Como diría Ylenia) Siento AMOR en mayúsculas por alguien a quien ni conozco siquiera… Adoro sus pataditas aunque a veces me hagan daño, o me hagan cosquillas, adoro hasta que me haga ir al baño cada media hora (yo antes era tipo camello, jamás iba al baño), adoro saber que su mera existencia, aunque sea una lata de niño (que no lo sé todavía pero mi madre me hizo un maleficio y me dijo que ojalá tenga un niño como yo, ¡para que sepa lo que es! jajaja) me ayudará a ser mejor persona. Creo que el cambio más gordo que sufre una mujer, al ser madre, es el tamaño del corazón… se expande y se cuadriplica… como un cereal en leche… aumenta enormemente la capacidad de amar. Además, los científicos dicen que tener un bebé es un muy parecido, a nivel neuronal, a enamorarse, confío en que tengan razón y que así sea, recibiré a mi bebé con los brazos abiertos y dispuesta a enamorarme incluso más si cabe, de él. Alguien dijo una vez que la maternidad es como descubrir una preciosa e inmensa habitación en una casa que ya conoces, pues estoy deseando conocer esa estancia tan acogedora en mi vida.

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Y ya sin ser tan moñas, no quiero ni hablar de la cantidad de cambios que sufre el cuerpo femenino a través del embarazo, sin ir más lejos, hoy en la ducha se me ha metido jabón en la boca y al escupir, me he dado a mí misma en plena barriga, ¡lo que cual me ha hecho morirme yo sola de la risa! Obvio que no es por puntería sino por tamaño del bulto del bebé. No voy a enumerar la larga lista de cambios físicos evidentes, ni voy a ahondar más en el cambio de paradigma que significa ser mamá… Solamente os diré esto: a mi preciosa barriga, últimamente la llamo cariñosamente… “La Curva del Cambio” y ya sabéis por qué…

Tania Llasera


Kilos de felicidad

Voy a engordar, y mucho. Y me da igual porque va a ser el aumento de peso más sano de la historia de mi vida.

Año y medio después de dejar de fumar y después de intentarlo un tiempo… ¡estoy esperando un bebé! Es el momento más mágico de mi vida, un embarazo planeado y muy deseado y quiero compartirlo con todos vosotros y gritarlo por fin a los cuatro vientos: ¡voy a ser madre!

Durante estas maravillosas semanas de silencio, nuestro bebé era un secreto totalmente nuestro y nos ha llenado de sonrisas internas y de una luz que solamente nosotros entendíamos. He disfrutado de un foco de felicidad íntimo y personal y ahora quiero hacerlo público a mi manera, en mi web y con cierta intimidad (para los que me leéis). Disfrutaré de cada fase que me brindará este bebé que además tendré como si se tratase de un regalo más… En navidad, pasaremos de ser una pareja a ser un trío (más mi perrita Milagros), una célula familiar completa con animal de compañía incluido. Una imagen que nos llena de ilusión a mi pareja y a mí.

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© Javier López. Fox Restaurante: www.restaurantefox.com. Vestido: Zara.

Hace mucho tiempo que quiero ser madre, entiendo la maternidad como una opción, no una imposición. La vida se toma su tiempo, pero el momento de la maternidad ya está aquí y me hace sonreír y llorar de felicidad a partes iguales, son kilos y kilos de felicidad los que siento. ¡Por fin una noticia de peso en mi vida! Creo que ser madre, para mí (entiendo que no para todas), va a ser el paso más grande que voy a dar para ser una mujer con súper poderes, una auténtica SUPER-WOMAN.

Por cierto, a los que echáis de menos mis recetas en las redes sociales, me temo que desde que me embaracé tengo unas nauseas importantes que me impiden cocinar y mucho menos hablar de comida. Así que paciencia, que volverá la Llasera cocinillas pero más adelante, cuando me apetezca comer algo más que una galletita salada o una pieza de fruta.

Un beso enorme a todos los que os alegráis por nosotros.

Tania Llasera