Archivo de la etiqueta: depresión

Comienza a crecer

Abre los ojos, disfruta el momento

Afrontando los miedos

Nunca había tenido una sesión de coaching como el viernes pasado. La triste mirada de una mujer de mediana edad con lagrimas en los ojos, encarcelada en su pasado y triste. Me pusieron frente a un nuevo reto: acompañar a Eva de las lágrimas a la serenidad… Además, como no, a ser una magnifica Directora Médica de un importante Laboratorio Farmacéutico. Con una carrera aparentemente de éxito y una vida llena de grandes logros parecen motivos insuficientes para que sea feliz y un único gran problema… su incapacidad de disfrutar de las cosas.

¿Cómo? Es tan solo una pequeña parte de mi primera sesión con ella. 

Párate un poco,…obsérvate: respiras, te preparas un café, estás escribiendo o leyendo un libro, una revista, zapeando en la tele… Pequeñas acciones. En general no damos ninguna importancia a estas “mínimas” acciones; pensamos que son solo un acto insignificante para llegar a nuestro pequeño o gran objetivo de hoy, de mañana, de nuestra vida… Vivimos para llegar a algo que no existe: “mañana” NO existe, y cuando llegue, incluso en ese momento no nos dignaremos a echarle una sola mirada; siempre proyectados como a otro lugar, más adelante, en otras metas, en otros retos. Vivimos siempre en otro sitio que no existe. 

En cambio, intenta pensar en el aquí y el ahora, ¡todo esta aquí! ¡todo lo tenemos frente a nuestra cara y lo único que tenemos que hacer es mirarlo! Cada momento, cada instante, cada segundo y cada acción son importantes en si mismos. Todo se agota en el exacto momento en el cual se acaba. Intenta sentir y  gozar de la plenitud del momento que estás viviendo.

No existen acciones banales, todo es importante. Cuando de verdad te concentras en cada cosa que haces, todos los momentos se llenan de luz, todo tiene sentido, a cada instante podemos encontrar alegría, plenitud, un momento de felicidad. 

Gurdjieff nos lo cuenta con estas palabras:

“Una mirada libre, una mirada que ve. Sin esta mirada para mi y que me ve, mi vida es la vida de un ciego que va ahí donde la empuja el impulso sin saber ni como ni porqué. Si esta mirada reclinada encima de mi no puedo saber que existo. Sin esta mirada estoy condena

do al automatismo y a la ley del accidente, de la casualidad. Esta mirada da sentido a mi vida y al mismo tiempo me hace libre. En Los mejores momentos de concentración llego a un estado en el cual puedo conocerme mejor, sentir el beneficio de esa mirada que baja dentro de mi, que me abraza fuerte. Me siento debajo de una luz fuerte, bajo una espléndida mirada.”

No necesitas buscar nada, todo lo que necesitas lo tienes aquí. Es aquí que brilla y resplandece la vida. No estamos acostumbrados a pensar nunca el tiempo que duran las cosas, como si todo lo que nos ocurre en la vida fuese perenne y por esta razón somos infelices. No sabemos saborear todos los momentos buenos que tenemos, pensando, de forma un poco absurda, que durará toda la vida. Pensamos que el significado de la vida depende de lo que haremos, decimos o construimos y no vemos que la luz brilla en cada acción. De esta forma nos volvemos seres inútiles.

¡Trasfórmate en pura mirada!. Abre los ojos a todo.

Ojo-mujer

Para explorar el espacio interior se necesita un gran valor: el de no cambiar las cosas que tenemos dentro del almaA veces sentimos llegar de repente malos pensamientos, sentimientos de culpa, rencores, recuerdos, nostalgias, remordimientos, envidia, celos, rabia, avaricia, codicia y casi siempre reaccionamos, luchamos contra ellos; los queremos eliminar de nuestra alma. No solo eso, tenemos siempre unas grandes expectativas sobre nosotros, nos ponemos metas de llegar a ser aquel personaje que hemos idealizado y de esta forma siempre estamos actuando, mentimos, somos artificiales. Luchamos para ser aquel modelo que queremos imitar, y nunca nos gustamos, nos estamos juzgando todos los días, condenándonos o perdonándonos.

Acabamos pensando que la vida no ha sido generosa con nosotros, y pasamos los días quejándonos, dándole vuelta a la cabeza para encontrar una justificación a nuestra mala suerte que no nos lleva a ser lo que queremos ser, ese modelo imaginario que nos hemos montado en la cabeza. ¿Y entonces como se puede encontrar la paz? ¿Cómo se puede nadar, sumergirse en nuestro interior, en nuestra alma sin hacernos daño?

Lo que tenemos que hacer es “mirar” nada más. Tenemos empezar a mirar, contemplar las cosas que no nos gustan, ver esos demonios de una forma completamente diferente, sencillamente de recibirlos tal y como son. Reconocer que también los momentos negativos son parte de nosotros mismos, de nuestra imperfecta vida.

Los sabios nos han enseñado que tenemos que perder la personalidad que nos han enseñado y recuperar la que tenemos en lo profundo de nuestro ser, limpia sin fisuras. Esa personalidad que es el resultado de la sociedad en la que vivimos, de modelos educacionales y familiares, tienen que salir, y dejar espacio a lo que somos y sentimos, recuperando los sueños que teníamos de niños.

Con los años he aprendido a molestar todos los días, cada vez más, mi yo interior, a respetar todo lo que siento, incluso en los peores momentos, cuando mis sentimientos y emociones NO son positivos. Los respeto y me respeto. Guapo y feo como soy en cada instante respetando mis estados de ánimo.

Tras un poco de entrenamiento llegaras a estar contigo misma sin juzgarte, sin prejuicios y entonces llega la paz, llegan las palabras que no te esperas, pensamientos que nunca hubieras pensado tener dentro de ti. Te vacías, te anulas y eres como una planta que comienza a crecer. De repente sale una flor y te das cuenta que arrinconando un poco tu historia, tu pasado, puedes llegar a disfrutar de forma plena tu presente, a quererte como eres, a gozar de cada acción y de cada momento de una forma plena.

Eva tiene un largo camino para poder mirar dentro de si de forma plena y sin cobardía, pero lo conseguirá. Llorar sin desesperación fue la primera cosa que consiguió el viernes, abriendo los ojos, sin ocultar su dolor. ¡Mírate tu también!