Hoy es para mí…Running terapéutico…Reflexiones de domingo…

Domingo por la mañana.

Despierto muy pronto, sin alarma. Mi intención era dormir hasta que el cuerpo aguantara, pero algo me hace abrir los ojos antes de tiempo.

Preocupaciones, nervios, estrés…no sé lo que es exactamente, pero estoy bajita de ánimos y despierto entre sábanas que huelen a tristeza.

Hace tiempo que no corro por una lesión en la rodilla, eso me hace estar más flojita y no me atrevo a salir a correr.

De pronto algo me empuja a calzarme las zapatillas y salir a la calle, a lo que sea, andar o correr, lo que el cuerpo aguante. Sin objetivo. Es simplemente dedicarme tiempo a mí.

Y eso hago. Primero camino, observando todo lo que hay a mi alrededor, sin prisa…y poco a poco empiezo a trotar, con cuidado de que mi rodilla no se empiece a quejar, pero no lo hace. Cada vez tengo mejor ritmo en carrera y los dolores que tenía físicos empiezan a desaparecer. Me siento bien. Pero de pronto…ups, aparece el llanto. Inmediatamente pienso: ” ¿qué haces Kira, no llores?! Pero por primera vez no hice caso de esa parte que juzga y tiene miedo a dejar que afloren los sentimientos, así que me dejé llevar y lloré… y lloré…y lloré hasta que me entró la risa porque estaba llorando mientras corría y parecía una loca corriendo por la Casa de Campo. Pero me daba igual, hoy es mi día y me voy a permitir dar rienda suelta a las emociones, por algo están saliendo ahora.

Quizás por el ritmo de vida que llevamos hay algunas heridas que no terminan de cicatrizar en nuestro interior. No nos paramos a mirarnos, observarnos, reflexionarnos, para poder crecer. Pues hoy era el día para afrontar esas grietas del alma.

Con el “modo aleatorio” de mi música suena esa canción que tanto me gusta y me atrevo…SÍ, me atrevo a cantar con todas mis fuerzas…sin miedo…sin pudor, porque hoy es mi día…es EL DÍA. Hoy me doy permiso para volar en el mundo de las emociones. Buenas o malas, da igual, unas te llevan a otras…hay canciones que te arrancan las lágrimas, hay otras que te llenan de vida, la música intensifica las emociones y con mi pequeña banda sonora particular sigo corriendo, sin parar, entre llanto, risas y cánticos. Ante un  público de árboles a los que me imagino tapándose sus hojitas para no escuchar cómo desafino… no me importa, HOY no quiero hacerlo bien, HOY simplemente quiero HACER…SENTIR…SER…yo, en estado puro.

 

L

Me cruzo con ciclistas, no saben muy bien si prestarme ayuda o pedalear más rápido para huir de esa rubia desquiciada. Algunos runners a los que les suena mi cara y me miran extrañados, -” ¿esa era…Kira Miró?”- se giran…quizás piensan que en mi estado me voy dar de cabezazos contra un árbol… No, tranquilos, sólo estoy haciendo “running-terapia”. Y me da igual las miradas ajenas. Al más puro estilo de comedia romántica donde la actriz protagonista llora sin parar mientras conduce su coche y canta fatal esa canción mientras mueve su cabeza al ritmo de la música…

Pues así iba yo. Sin parar de correr, con la cara enrojecida empapada en lágrimas, sudor y mocos…( hoy me ganaba un ARGGG seguro)…sí señores, una no puede mantener el glamour todo el rato, además HOY es el día de las emociones…todo lo demás me da igual. HOY ES PARA MÍ.

Y poco a poco, sin darme cuenta, había subido y bajado cuestas acumulando kilómetros en mis piernas. Y lentamente, esos nudos que tenía enredados en el alma se fueron aflojando, no desaparecen, pero aprietan un poquito menos.

Y me vuelvo a casa sintiéndome un poquito más ligera, un poquito más serena y por qué no, más fuerte y capaz de afrontar el día con esa alegría que me caracteriza.

HOY era el día de pasarle la ITV a mi interior, de reparar esas pequeñas grietas que en ocasiones te desdibujan la sonrisa…HOY era el día de hacer “running-terapia”. A mí me ha sentado de lujo, se los recomiendo.

Pero cada uno tiene su terapia particular, running, paseos, yoga…da igual, pero hagamos un pequeño STOP en la vida. Una hora, dos minutos, cuatro días…lo que sea, pero ese tiempo que nos dedicamos a nosotros y nos DAMOS EL PERMISO DE SENTIR. De llorar todo aquello que no lloramos en su día, de recordar lo que creímos olvidado, de reír…SENTIR.

Y ahora con su permiso, me voy al teatro. Con una fiesta de endorfinas bailando en mi cuerpo, enganchada a ese “after hour” físico… a darlo todo junto a unos compañeros auténticos con los que tengo la suerte de compartir escenario. Intentaremos hacerles pasar una hora y media de carcajadas para resetear las cabecitas.

¡¡¡PASEN Y SIENTAN!!!

Kira

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